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El mundo al revés

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Por más de cien años Estados Unidos (EU) fue el campeón del libre comercio. Se esforzaron, pelearon, convencieron, influyeron y hasta intrigaron por abrir fronteras para que sus productos compitieran en todos los mercados. Confiados en su forma de ser y en la calidad de sus productos, llegaron a todos los rincones de la tierra e impusieron su particular modo de cultura: hicieron que hubiera Coca Cola y Pepsi en cada tienda, que la comida chatarra estuviera al alcance de todos, que sus productos fueran utilizados por cada vez más personas. Sus vehículos poblaron carreteras y calles de todo el mundo hasta que tuvieron que competir con sus similares europeos y asiáticos.

En su afán de producir a mejores precios para atender tanto su mercado interno como el mundial, salieron a fabricar total o parcialmente en otras latitudes. Cada vez más productos “norteamericanos” fueron hechos en otros países, especialmente en México y en el Lejano Oriente. De no haberlo hecho así, sus productos no podrían competir en precio, y quizá en calidad, con los fabricados en otros países. Gracias a esta estrategia ganaron participación de mercado en el mundo y contuvieron su inflación.

La orden del presidente Trump para revertir este proceso ha hecho que surja el más improbable nuevo paladín del Libre Comercio: China. A pesar de seguir siendo un país comunista y marxista, su premier Xi Jinping, en Davos, defendió la globalización, se pronunció por la apertura comercial y en contra del proteccionismo. Advierte que nadie saldrá vencedor si se da una guerra comercial. Se declaró en contra de la propuesta Trump.

¿Va China a tomar el lugar de EU en el Acuerdo Transpacífico (TPP) y quizá en el resto de las iniciativas de libre mercado? Aún no es posible saber qué sucederá, pero el mundo se encamina en terrenos desconocidos, y no solo por el riesgo de una guerra comercial entre gigantes sino por algo más terrible: una conflagración bélica no para ganar mercados sino para impedir que su mercado interno sea afectado.

México está relacionado en exceso al mercado norteamericano por lo que esta lucha entre dos titanes nos afectará fuertemente. Si EU denuncia el TLC, el amenazar con tomar partido con los otros países del TPP, incluyendo China, puede ser una estrategia conveniente. Tomando en cuenta la vecindad geográfica y los lazos que nos unen con EU, antes que intentar ninguna medida espejo (como advirtió el Secretario Guajardo), sería mejor convencerlos de que a ambos nos conviene seguir siendo socios.

Por más de 20 años ambos países hemos vivido y progresado en un ambiente de Libre Comercio. Intentar vivir bajo un sistema proteccionista, como se hizo en buena parte del siglo pasado, es suicida. También para EU, porque el desabasto y la inflación se desatarán allá. México y EU nos necesitamos mutuamente y solo actuando mancomunadamente podremos ambos mantener los puestos de trabajo y la estabilidad de precios.
daaiadpd@hotmail.com