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El Mundo de la Realeza

  • Realeza: Mariana Vargas

  • Mariana Vargas
  • Discriminación masculina en las Casas Reales en Europa

Reciban, lectores míos, un cordial saludo. Este artículo trata de un tema que todavía es un problema en relación con la discriminación entre sexos, en este caso, en las casas reales europeas: la discriminación a los varones.

Así como en Suecia se eliminó la ley sálica y ya tienen dos herederas al trono mujeres, a pesar de que la princesa Victoria tiene un hijo varón, y el actual rey tiene un hijo varón y el primogénito de este también es varón, los suecos aceptaron tener dos futuras reinas.

En Holanda ya se tiene rey varón tras tres reinados de tres reinas en 100 años. Podemos destacar a tres príncipes consortes; Enrique, esposo de la reina Guillermina; Bernardo, esposo de la reina Juliana; y Claus, quien ya también falleció, esposo de la actual princesa Beatriz, quien ya abdicó y de quien se dice que, tras años de guardarle luto a Claus, posiblemente ya tiene otra pareja.

En 1982 se canceló la ley sálica en este país, y estas reinas pudieron subir al trono porque no tuvieron hermanos varones. Así que, si los reyes Guillermo y Máxima tuvieran un hijo varón tras las tres hijas, no importa, la princesa de Orange, Amalia, será reina, y si naciera un príncipe, no se le discriminaría, porque se estableció la ley de primogenitura sin importar el sexo del bebe.

Entonces podemos decir que los príncipes Enrique, Bernardo y Claus han sido discriminados solo por el hecho de ser yernos de las reinas. En el caso de Enrique, yerno del rey Guillermo III.

Puedo comentarles que el título de príncipe consorte es dado al yerno de los soberanos. Bernardo, abuelo del actual rey, cometió un escándalo político y militar mientras su esposa, Juliana, era reina. Y además, se sabe ahora que reconoció haber sido infiel a Juliana y haber tenido dos hijas fuera de su matrimonio. ¿Juliana lo habrá perdonado?

También tenemos el caso de Enrique de Dinamarca, marido de Margarita II, con quien tuvo dos hijos varones y tienen ocho nietos. Enrique fue diplomático de joven, es políglota porque habla francés, danés, vietnamita, chino e inglés. Este caso es especial, ya que este príncipe consorte ha exigido, por años, el titulo de rey consorte. No es que su majestad la reina no quiera otorgárselo, eso fue decisión del parlamento. Enrique se jubiló ya como príncipe consorte oficialmente.

Ahora regresémonos a la época de 1840 en Inglaterra y fijémonos en el marido de la reina Victoria, el príncipe consorte Alberto de Sajonia Coburgo Gotha. Fue preparado desde pequeño para casarse con su prima, Victoria I. Él no tenía mucho dinero, y gracias al barón Stockmar “Stocky” y al rey Leopoldo I de Bélgica (quien se casó en primeras nupcias con la entonces princesa heredera Carlota, hija de Jorge IV, y quien murió al dar a luz a un niño muerto, y gracias a esto Leopoldo no pudo ser, según él creía “rey consorte de Inglaterra”), quienes prepararon a Alberto para que reinara en ese país y lo que ellos querían, y consiguieron con el paso del tiempo, es dominar al príncipe para que manipulara a la reina y así, mediante estos dos, “gobernar”
Europa.

Alberto y Victoria, pese a problemas matrimoniales y políticos, fueron felices y fueron padres de nueve hijos y son, junto a Cristian IX de Dinamarca y la reina Luisa (ella abdicó en su esposo) son ambas parejas, cabezas de todas las familias reales en la actualidad. Ellos eran consuegros.

Es por eso, que todas las familias reales son familia. Alberto fue nombrado príncipe consorte en 1857, y su familia alemana, lo consideraba rey, aunque no se le otorgo este título, a pesar de que Victoria insistió ante su Gobierno. Alberto fue un excelente diplomático, tanto así que, antes de morir, evitó que Gran Bretaña le declarara la guerra a Estados Unidos.

Cabe destacar que el único rey consorte que han tenido los ingleses fue el rey Felipe II de España, consorte de la reina María Tudor, en el siglo XVII. Felipe, al enviudar, quería casarse con su cuñada, Isabel I, para seguir siendo rey de Inglaterra y arrebatarle el trono a Isabel.

Pero esta rechazó el matrimonio de este último y de otros pretendientes, ya que se decía que era “la reina virgen” y no porque fuera virgen ya que tuvo amantes, pero siendo protestante ella veía como su marido al reino, y decía que quería protegerlo.

FELIPE DE EDIMBURGO

Nacido en Grecia en 1921 es en la actualidad, a sus 95 años, el príncipe consorte más longevo. En 1947 renunció a sus títulos reales, a su nombre alemán Battemberg para rebautizarlo como Mountbatten y el Jorge VI lo nombró duque de Edimburgo, entre otros títulos. Ya casada, la joven princesa heredera Isabel, tomó el título de duquesa consorte de Edimburgo hasta 1952, cuando muere el rey y ella sube al trono.

Felipe quería que su apellido Mountbatten, reemplazara a apellido Windsor, pero se opusieron la reina María, la reina Isabel, reina madre y el Gobierno. Felipe se enojó mucho y se sintió como una amiba, según sus propias palabras.

Felipe se consuela con ser el jefe de familia en privado, pero en público camina dos pasos detrás de la reina. En 1953, en la coronación de su esposa, se arrodilló ante ella, quien estaba sentada en el trono, para prometerle “obediencia” y lealtad. Se dice que él es el poder detrás del trono y el decide lo que la familia
debe hacer.

Es difícil imaginarnos lo que debe ser para él ser príncipe consorte y que su esposa tenga trono, cetro y orbe. Para decir algo en favor de los príncipes consortes, ellos pueden ser admirados, odiados o criticados, según como desempeñen su trabajo. Daniel de Suecia lo está siendo bien y a mí, en particular, me dejó asombrada por como realiza su labor, desde que dio el discurso en su boda.

Ojalá y con el tiempo se le dé importancia a un cambio de ley para que ya no se discrimine a nadie. ¿Qué cree usted?

mariza74201122@hotmail.com

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