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El mundo de la realeza

  • El mundo de la realeza: Mariana Vargas Ruiz

Carta a una princesa escritora y de “la lengua”

Estimada Elenita:

Mis lectores me preguntarán por qué escribir sobre una princesa escritora que es más periodista que princesa. Yo les contesto, porque es una mujer que, ante todo es mexicana, es una mujer que, como dijo Carmen Beatriz López Portillo, cambió su “corona” por las letras.

Me dirijo a usted aunque yo soy apolítica, soy una escritora y periodista que admira a la realeza, la realeza mexicana, la realeza literaria, la realeza de la lengua.

Sé que tiene mucho trabajo, y quiero felicitarla por cada artículo, crónica, ensayo, novela, por todo el trabajo que ha hecho… usted nos inspira a seguir adelante en este mundo de la realeza, de la lengua, de la literatura.

Me consta o debo de decir nos consta que usted ha leído mucho y se ha ganado tanto conocimiento como lectores, se ha ganado nuestra admiración y respeto. ¿Sabe?, no somos moneditas de oro, se lo digo como mujer y periodista para caerle-como dice esa canción- bien a todos. Somos mujeres y hombres hermanos de oficio –como lo dijo usted al recordar a Javier y Berenice el día que le entregaron la medalla Sor Juana Inés de La Cruz-, somos hermanos por ser mexicanos.

Y no dejaremos de ser criticados, eso sí que sea con justa razón, y que nuestras palabras sean respetadas no reprimidas por la sangre de otros compañeros que han dado su vida por nuestra causa: la libertad de expresión.

Su mayor éxito no son solo las preseas, tantas que tiene usted, sino el reconocimiento de una larga trayectoria que como periodista, más que princesa, usted ha logrado con su trabajo.

Con corona o no, se ha ganado la presea más importante que cualquier periodista desea tener: el respeto y la admiración de nosotros, sus colegas, y de sus admiradores.

Ha pasado el 10 de mayo, ha pasado su 85 cumpleaños y me pregunto ¿Qué se le puede desear a una mujer tan cordial como usted lo es? Ante todo salud, ante todo larga vida y bien, y por supuesto, rodeada de su familia.

Gracias Elena, Elenita, Elenísima, por darnos su tiempo precioso y “heredarnos” sus trabajos que no solo son para los mexicanos, sino para la humanidad”. Reciba un fuerte abrazo y un cariñoso beso.