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El mundo que Putin ha creado

  • Claudia Corichi

Cuando Boris Yeltsin anunció el nombramiento del entonces poco conocido director del Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa (FSB), Vladimir Putin, como primer ministro de Rusia, señaló se trataba de “la persona que será capaz de ponerse al frente de los que en el nuevo siglo XXI tendrán que renovar nuestra gran Rusia”.

Sin embargo, nadie niega que Putin pasará a la historia del siglo XXI como uno de los personajes más controvertidos. Ya sea por sus excéntricos gustos, sus incendiarias declaraciones, su explícito machismo, su gusto por cazar osos, su imperiosa y nostálgica necesidad de hacer de Rusia una potencia, y sin duda por haber incidido en la elección de unos de los peores Presidente de Estados Unidos.

La Rusia que ha construido a lo largo de 17 años ha pasado un amargo y largo trago pos-Perestroika y Glasnot que se respiraba a de finales del Siglo XX, a convertir a su país en la sexta economía del mundo según datos del Banco Mundial.

Desde que Putin asumió la presidencia la inflación rusa se ralentizó hasta incluso por debajo de los seis puntos porcentuales. La mejora de la situación de la economía rusa y su rápida expansión, han ido de la mano sin duda de un intenso involucramiento en la política internacional que a través de cada coyuntura, pareciera fortalecer la figura de Putin sobre la de su propio país.

Su popularidad según el Centro de Investigación de Opinión Pública ruso, se ha hecho extensiva incluso a Crimea, territorio recientemente reanexado a la Federación Rusa, donde –al igual que en toda Rusia- ocho de cada 10 habitantes aprueban el mandato del otrora exagente de la KGB.

Sin embargo, las recurrentes denuncias sobre violaciones de derechos humanos, la sistemática persecución de sus oponentes y su enjuiciamiento en jaulas, así como casos tan conocidos como la aprehensión del grupo feminista “Pussy Riot”, dan cuenta, junto a episodios aún sin respuesta, como el envenenamiento del exagente de la KGB Aleksandr Litvinenko, de la política autoritaria y opresiva que ha marcado su gobierno al interior de Rusia.

Al exterior, el conflicto con Ucrania por Crimea y el terrible envenenamiento del expresidente Viktor Yushchenko, la guerra contra Georgia, así como su intromisión en favor de Irán y Siria, se han sumado a las tradicionales tensiones entre chechenos y rusos, situaciones que han favorecido el crecimiento de la milicia rusa. Al día de hoy Rusia cuanta con 15 mil 398 tanques (casi dos veces superior a la de EU y 37 veces mayor a la del Reino Unido; mientras que su artillería es dos veces mayor a la de Washington y 67 veces superior al del Reino Unido.

La Rusia que ha creado Putin, va más allá de la geopolítica que tradicionalmente había delimitado los intereses rusos. Hoy más allá de haber dejado atrás esa idea de los 1990 de integrarse en una gran Europa, Moscú ha apostado por una estratégica política de influencias, de contrapesos, en un mundo multipolar que cada vez más abre distancia entre Rusia y Europa, pero que paradójicamente –y como se ha confirmado con la comparecencia de James Comey ante el Senado estadounidense–, une a Putin con Trump.

Hoy el llamado Nuevo Zar y el enemigo público número uno de México, abren un episodio en la historia, y habrá que ver, si de la mano de éste, vemos el principio del fin del infame gobierno de Trump.  El mundo que Putin ha imaginado sin duda parece no diferenciarse mucho de aquel que se vivió durante la Guerra Fría.