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El Nobel de Economía y el reto del desarrollo social | Punto de referencia | Daniel Aceves Villagrán

  • Daniel Aceves Villagrán

Hablar del Premio Nobel es hablar de una de las distinciones más importantes que se otorgan en el mundo desde hace más de 100 años, cuando Alfred Nobel, químico sueco, decidió dejar gran parte de su patrimonio como “recompensa” para fomentar los avances científicos y culturales generados por personas y organizaciones de cualquier región del orbe. En principio se estableció que el galardón premiaría las aportaciones más relevantes hechas a la física, química, medicina, literatura y la paz, siendo hasta 1968 la inclusión de las ciencias económicas, gracias al apoyo del Banco de Suecia. Recientemente se otorgó el Premio Nobel de economía 2015 al escocés Angus Deaton, uno de los académicos más reconocidos en temas de bienestar, salud, desarrollo económico y pobreza, por medio de las ideas que se desprenden de su investigación y permiten formas innovadoras de medir estándares de calidad de vida y pobreza, a través de herramientas que se alimentan de los datos de encuestas en hogares en términos de consumo, sirviendo como punto de partida para el diseño de políticas económicas que promuevan el bienestar y ayuden al combate de la pobreza. En su más reciente libro titulado “El Gran Escape”, Deaton propone que dentro de los episodios más importantes en el progreso del ser humano, ha destacado el mejoramiento de la salud, siendo impulsado en gran medida por la intervención del Estado para la mejora de los servicios públicos y la investigación científica, aumentando la esperanza de vida de la población en un número considerable de paises, por medio de una mejor nutrición, prácticas elementales de higiene y medicamentos apropiados para la disminución de ciertas enfermedades, excediendo sobradamente los beneficios obtenidos en los dos milenios anteriores, situación que ejemplifica con los casos de India y China, países que han reducido enormemente sus niveles de pobreza en los últimos años, con el común denominador entre otros, de rechazar grandes sumas de ayuda del extranjero para no alterar su configuración política, aspecto en el que Angus Deaton hace referencia al mencionar que las ayudas internacionales pueden tener efectos negativos en países en vías de desarrollo. al considerar que una abundante asistencia desde el exterior puede traer consigo consecuencias no intencionadas. Este análisis arroja que el reto que se presenta ante nosotros radica en encontrar la distribución de recursos que maximice los beneficios y coadyuve para mejoramiento de la calidad de vida de las personas menos favorecidas, buscando que sea una situación irreversible, aprovechando un mundo donde la interconexión que existe desde el rubro micro en los países y a nivel macro en las economías a lo largo y ancho del globo, es una nueva circunstancia que se debe utilizar para promover la prosperidad, que haciendo eco a las palabras de otro Premio Nobel, Joseph Stiglitz, deberá buscar un destino compartido, un compromiso común con la igualdad de oportunidades y la equidad. Finalmente en México encontramos a Prospera Programa de Inclusión Social, que es un referente internacional de un programa de transferencia de recursos condicionado al cumplimiento de corresponsabilidades, y que está alineado a la instrucción presidencial de 2016, en donde se reforzarán las acciones para el combate a la pobreza, con la finalidad de construir oportunidades productivas que se conecten con el capital humano a través de los programas públicos, que disminuyan la brecha de desigualdad y amplíen la participación social en las políticas públicas.

danielacevesv@yahoo.com.mx

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