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El Obamacare cae en un bache

  • Paul Krugman

  • Paul Krugman

Para los defensores de la reforma sanitaria, la historia de la Ley sobre la atención asequible, también conocida como Obamacare, ha sido como una vuelta alocada en la montaña rusa.

Primero, estuvo el drama legislativo en el que parecía que la reforma estaba al borde del colapso hasta el mismo momento de su aprobación. Luego, estuvo el lío inicial con el sitio web _ seguido de noticias increíblemente buenas sobre la inscripción y los costos. Ahora, la reforma ha caído en un bache: después de varios años de que las primas de los planes habían estado por debajo de lo pronosticado, se dispararon 20 por ciento.

¿QUÉ TAN MALO ES ESTE PANORAMA?

Claro que la gente que todo el tiempo ha estado diciendo que no funcionaría la reforma y se ha equivocado en todo momento, está reclamando su reivindicación. Sin embargo, de nuevo, está equivocada. La mala noticia es real. Sin embargo, también lo son los logros que no van a desaparecer aun si no se hace nada para arreglar el problema que se está presentando ahora. Y, técnicamente, aunque no políticamente, esos problemas son bastante fáciles de arreglar.

La reforma sanitaria tenía dos grandes objetivos: cubrir a los no asegurados y controlar el crecimiento total de los costos de la atención de la salud, “doblar la curva”, según la jerga de los nerdos de las políticas sanitarias. En efecto, la fracción de estadunidenses que no tienen seguro médico, ha bajado a su nivel más bajo en la historia, en tanto que el crecimiento en los costos se ha hundido: desde que el Congreso aprobó el Obamacare, los costos de los seguros privados han aumentado menos de la mitad de rápido que en décadas anteriores y los costos de Medicare han aumentado menos de cinco veces de rápido.

Sin embargo, si los costos sanitarios se están viendo bien, ¿qué sucede con los aumentos en las primas? Solo se aplica a una pieza del sistema de atención de la salud _ “las bolsas” o mercados de seguros que estableció el Obamacare para las personas que no están cubiertas, ni por los empleadores ni por los programas gubernamentales, principalmente Medicare y Medicaid.

La forma en la que suponía que debían funcionar las bolsas, era que se inscribirían tanto las personas sanas como las menos sanas, lo que daría a las aseguradoras una buena mezcla de riesgos que les permitiría ofrecer pólizas a precios razonables. Se suponía que habría una amplia participación porque la ley obliga a que todos tengan seguro, “el mandato” e impone sanciones. Se suponía que la compra de un seguro sería asequible porque la ley otorga subsidios a las familias de ingresos medios y bajos, lo que garantiza que los costos sanitarios no se conviertan en una parte grande del ingreso.

Muchas aseguradoras entraron en el mercado con la creencia de que el sistema funcionaría como se había publicitado. Después de todo, sistemas conceptualmente similares funcionan en otros países, como Suiza. Massachusetts ha tenido un sistema más o menos parecido desde el 2006 (razón por la que algunos de nosotros lo llamamos ObamaRomneycare), e incluso ahora, está funcionando bien en California, que ha sabido manejar el programa.

No obstante, en muchos Estados, no fue suficiente la cantidad de personas sanas que se inscribieron _ y ahora las aseguradoras o se están saliendo o están aumentando las primas para reflejar el no tan buen conjunto de riesgos. Dado que hasta ahora las primas habían estado muy por debajo de las proyecciones, esto solo hace que alcancen los niveles esperados. Sin embargo, es claro que no son buenas noticias.

¿A cuántas personas dañan estos aumentos en las primas? No tantas como podría pensarse.

Si a usted lo cubre su empleador, Medicare o Medicaid, esto no se refiere a usted. Aun si compra una póliza en la bolsa, usted está protegido, si su ingreso es lo suficientemente bajo _ 97 mil 200 dólares por una familia de cuatro _ para que sea elegible a un subsidio. Así es que estamos hablando de una fracción de la población, (que hay que reconocer que pueden ser varios millones de personas).

Oh, y hay que tener en mente que muchos de los afectados por el aumento en las tarifas tienen condiciones preexistentes, lo que significa que sin el Obamacare no tendrían ningún seguro.

Aun si los efectos directos de los aumentos de este año no son tan grandes, ¿podría significar que el Obamacare está a punto de fracasar? No. La mayoría de las personas en las bolsas reciben subsidios, lo que significa que los aumentos en las tarifas no las inducirán a salirse, la gente que está hablando de “la espiral de la muerte” no ha hecho la tarea.

Así es que las noticias son malas, pero lo negativo es limitado. No obstante, los organizadores del Obamacare habían esperado crear un sistema que, al final, cubriera a casi todos.

¿Se puede arreglar el problema actual?

En tanto, cuestión técnica, la respuesta es claramente un sí. Si se fortalece el mandato, se expanden los subsidios, se cierran las fisuras que han permitido que las aseguradoras eviten las bolsas, si se toma un papel más activo al establecer las normas y acercarse a las familias para darles a conocer sus opciones. A algunos Estados les está yendo mejor que a otros, y no se requeriría de mucho dinero para expandir las mejores prácticas a todo Estados Unidos.

El problema es que el Congreso federal tendría que votar para gastar ese dinero. Así es que a menos que los demócratas consigan apoderarse de la Cámara de Representantes (poco probable) o los republicanos estén dispuestos a cooperar en el interés público (todavía menos probable), el arreglo fácil que está claramente a la vista, tendrá que esperar por algún tiempo.

Así es que, ¿son decepcionantes las noticias más recientes sobre la atención de la salud? Sí. ¿Son catastróficas? Para nada.