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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • Senador Encinas revive la “Defensoría de los pobres”
  • La victoria pírrica del PRD lo disminuye

El Congreso inicia la fase terminal de su segundo periodo ordinario de sesiones, solo quedan ocho sesiones para declararse en receso. Es difícil convocar a un periodo extraordinario para desahogar la Ley de seguridad interior que ha sido frenada por la confrontación de fuerzas opuestas hasta llegar al clímax de ser el centro del debate electoral.

Los retruécanos de contiendas internas de los partidos no cesan, donde la victoria pírrica del PRD provoca su propio debilitamiento que le impide acceder a presidir la próxima Mesa directiva, así como la supresión de 108 millones de pesos como recursos destinados a las presidencias y secretarias de comisiones, las cuales deberán ser reasignadas por la mayoría del pleno, a propuesta de la Jucopo de acuerdo con el voto ponderado de sus ocho senadores, una cuarta fuerza en el Senado si se tiene en cuenta que el bloque independiente dispone de 11 senadores.

La falta de talento político de la presidenta del PRD, Alejandra Barrales, le lleva a presionar al senador Miguel Barbosa, en su desesperación del fallo del Tribunal Electoral, en sentencia sea a favor de proteger los derechos políticos del legislador poblano.

El senador Alejandro Encinas se propone realizar los “trabajos de Hércules”, limpiar los establos de “Auigas”, significa frenar e impedir que las funciones de seguridad nacional que debe cubrir el Ejército mexicano sean objeto de disputa electoral para la descalificación del candidato a la Presidencia de la República de Morena, Andrés Manuel López Obrador. En términos castrenses, busca un “armisticio”.

El legislador mexiquense advirtió de los efectos nocivos de involucrar al Ejercito mexicano en la contienda electoral al señalar al aspirante presidencial de Morena como incitador contra las acciones militares Al respecto el presidente Enrique Peña Nieto llamó “inadmisibles” las descalificaciones al Ejército, al igual que el Coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, quien las consideró “irresponsables”.

El discurso del presidente Peña, denostando a quienes hacen señalamientos a las fuerzas armadas fuera de los cuarteles para etiquetar a los críticos de las Fuerzas Armadas como críticos de México, deja al descubierto una profunda preocupación por la nula aceptación del proyecto de Gobierno, y lo más preocupante, una posición autoritaria e intolerante, sin admitir que la falta de policías eficientes es en gran parte el fracaso de los gobiernos federales, incapaces de formar cuadros policíacos capacitados para desempeñar sus funciones.

LA DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO, la que ha sido impugnada en controversia constitucional ante la Corte de la Nación desde diversas instancias, como la Presidencia de la República, el Senado, la Procuraduría General e incluso por Morena.

El senador Encinas Rodríguez asume la defensa a partir de su responsabilidad como presidente del constituyente originario. Se presenta de entrada un vacío jurídico, porque dicha constitución se aprobó y promulgó sin que hasta ahora se haya instalado el primer Congreso constituido, por lo que los efectos de la Corte no tienen destinatario a quien notificar sus sentencias ratificadoras, dado que la Asamblea del Distrito Federal carece de interés en el conflicto, no es sujeto de derecho.

Es razonable la petición del senador expresidente del constituyente originario de la Ciudad de México, al solicitar que la Suprema Corte “escuche a la ciudadanía” a la que se le cercenan sus potenciales derechos de vanguardia, uno de ellos que pretende de manera “mezquina” impedir la trasformación de la defensoría de oficio para ser relevada por un cuerpo de atención jurídica a semejanza de la sublime figura que Ponciano Arriaga llegó a plantear, con el nombre de la procuraduría de los pobres.