imagotipo

El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • Bicentenario de M Otero precursor del conflicto de propiedad
  • Amnesia en el Centenario de la promulgación de la Constitución

El presidente del Senado, Pablo Escudero Morales clausuró, ayer, el periodo de sesiones ordinarias, previa la aprobación de la Ley contra la tortura, tratos crueles, inhumanos y degradables; quedaron otros pendientes importantes que se desahogarán posteriormente.

No hubo lugar en el Congreso de recordar Cien años de la promulgación de la Constitución, el Diario oficial del 1º de mayo de 1917 incluyó en sus páginas el texto completo del ordenamiento fundamental.

El pueblo de México siempre ha luchado por mantener un orden constitucional, en todas sus constituciones invariablemente puso atención en el sistema político, la representación y la forma de Gobierno, como primer reclamo de vida orgánica política.

Menos visible fue el eje rotor sobre el cual giró el conflicto social, por ende, la propuesta del acuerdo fundamental, la condición suprema en la definición de la propiedad.

En su Ensayo sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que agita en la República Mexicana, el diputado Mariano Otero, a quien tampoco el Congreso ha rendido tributo en ocasión del Bicentenario de su natalicio (4 de febrero de 1817, Guadalajara, Jalisco) resalta la importancia primordial de la categoría política de la propiedad, es quien fija la atención en lo trascendente para establecer la paz: el dominio de los bienes.

“Los que buscan las instituciones y las leyes de un país como ingeniosas combinaciones de números, ignoran que esa constitución existe toda entera en la organización de la propiedad”.

No alcanzó Otero a diagnosticar el futuro del país, serían otros que darían su empeño a la tarea de la crisis cada vez más cercana. Con una visión más enriquecida, Ponciano Arriaga pronunciaría otro voto particular en el Congreso general, el 4 de septiembre de 1856, su discurso iluminó con su profundo examen sobre la pobreza de 4 millones de mexicanos, con más carencias que los esclavos de países cercanos.

La Revolución Mexicana, si bien la concentración de la propiedad no fue causa de su estallido, si en cambio fue su desenlace de la lucha manifiesta por acceder a la tierra y obtener beneficios de los recursos naturales. Preclaros hombres de pensamiento se pronunciaron a favor de la distribución de la tierra, en la lucha agraria fue Zapata el más tenaz y consecuente, en la Legislatura de Madero, el diputado Luis Cabrera presenta la iniciativa del 3 de diciembre de 1912, “La reconstitución de los ejidos de los pueblos como medio de suprimir la esclavitud del jornalero mexicano”; luego vendrían la Ley del 6 de enero de 1915 de Venustiano Carranza y posteriormente el artículo 27 de la Constitución de 1917, donde el conocimiento y sagacidad del diputado Pastor Rouaix promueve y obtiene la aprobación de los derechos de la Nación sobre la propiedad originaria.

Durante tres siglos la tierras de los pueblos estuvieron en disputa y constante pugna, el quebranto continuo por la rapiña y hurto, como confiere don Andrés Molina Enríquez, pero también por el acoso institucional de la miopía de la expropiación de bienes en manos muerto y la Ley de nacionalización de bienes, o el despojo propiciado por las Compañías deslindadoras y las reformas regresivas del porfiriato establecidas en el Código civil de 1884 donde a semejanza al Código minero otorgaba el mismo derecho de propiedad del suelo y del subsuelo.

Conmemorar la promulgación de la Constitución de 1917 este 1º de mayo, significa glorificar el empeño de los mexicanos por establecer la justicia y modificar la desigualdad que divide y enfrenta a los mexicanos. Una lucha que por ahora ha sido reconvenida con las reformas energéticas, sin que muestren sus ventajas y sean para siempre.

LA BIBLIOTECA CONSTITUCIONAL será presentada en el Instituto de Estudios de las Revoluciones, Madero 15, San Ángel, el martes 3 de mayo a las 18:00 horas con la moderación de Patricia Galeana, senador Enrique Burgos, José García Torruco y Alfonso Pérez Daza, un acontecimiento que rememora la grandeza de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.