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El observador parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

Los diez días que estremecen al Edomex

PAN + PRD ¿elecciones asistencialistas?

El presidente del Senado, Pablo Escudero Morales, impulsa la capacitación de su personal en materia de derechos políticos, el programa se desarrolla con el apoyo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a través de un diplomado “Los derechos políticos y su tutela”, el objetivo por alcanzar es mejorar las competencias y la especialización de sus servidores públicos, así como ampliar la instrucción en derecho electoral, lo que significa destacar la atención sobre el espectro electoral que envuelve estos tiempos.

Se viven “los diez días que estremecerán a México”, el 6 de junio se definirá quién es el inquilino que ocupará el Palacio de Gobierno de Toluca, la taxativa es entre Alfredo del Mazo y Delfina Gómez, quienes enfrentan elecciones competitivas el PRI y Morena, bajo un sistema de oferta asistencialista de compra de voto.

Los comicios locales adquieren una dimensión nacional por diversas razones, entre otras, son plebiscitarias de la gestión de gobierno del sexenio, donde se evalúa también la administración del presidente Enrique Peña Nieto, pero también son elecciones con prospectiva de futuro, se busca en consecuencia convertirse en profecía que avienen 2018- Es la sombra de Jano que mira hacia atrás y hacia adelante, pero a su vez revelan el costo del poder por una parte, por la otra se dimensiona el ejercicio del poder en su beneficio, en otras palabras se oscila en el péndulo del voto de castigo y la lealtad al voto comprado.

El sistema de partidos se retroalimenta, ante el desplazamiento de las fuerzas políticas tradicionales que comparten la mayoría electoral, como consecuencia de una oposición más identificada y radical, ubicada en la campaña permanente de López Obrador, la respuesta de los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática se procede fuera de cánones, precipitar la noticia de su “desposorio”, la unificación de ambas fuerzas electorales para ir juntos a la elección de 2018.

El acuerdo unificador suscrito por sus dirigentes, Anaya y Alejandra Barrales, es calificado como un “golpe al partido”, como señala la coordinadora del PRD, senadora Dolores Padierna, “fue un grave error”; por su parte el presidente del Instituto Belisario Domínguez, Miguel Barbosa Huerta, calificó el acuerdo como un “error político” que solo busca detener a Andrés Manuel López Obrador, para impedir su acceso a Los Pinos.

La unión entre azules y amarillo cimbra a los electores que enfrentarán un escenario estimado, porque no se trata de prolongar la existencia de partidos políticos históricos, conservadores o liberales, centralistas o federalistas, como ocurrió durante el siglo XIX en que el conflicto político definía la forma de gobierno; monarquía o república, o bien la lucha se centraba por la representación en las que unos se definían por los fueros y privilegios y otros pugnaban por la participación universal y democrática.

Una vez derrotado el autoritarismo despótico de la dictadura por la Revolución Mexicana, la justa electoral se sometió a los vaivenes de los grupos de poder dentro del partido único bajo la sombra del presidencialismo, incapaz de generar su renovación el sistema fue desplazado por la participación plural de los partidos, misma que propició dos cambios, la alternancia presidencial centro-conservadora y una regresión asistencial de las políticas públicas encaminadas a anexarlas al servicio electorales, de tal suerte que los beneficios otorgados a los grupos vulnerables o marginados, en atención de favorecer la equidad, se han convertido en el paradigma del interés social, con ello se destruye la política económica de desarrollo, la creación de empleos y otras prioridades de atención pública.

Las campañas son por ahora promesas de compra de voto adelantado, como se advierte en otorgar salarios a las amas de casas, pensión al desempleo, pensión a madres solteras, becas a los estudiantes para evitar la deserción escolar, etc., todo dirigido al asistencialismo individualizado que ofrecen todos los partidos ganen o pierdan. El presupuesto público está a remate.