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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • Basave coloca al PRD en el limbo de las alianzas
  • ¿Periodo extraordinario fuera de procedimiento?

En la sesión semanal de la Comisión Permanente sorprendió por su desmesura, por una parte se abrieron algunas conjeturas, como el convocar a un Periodo extraordinario sin materia de procedimiento, precisamente necesaria para justificar la premura de reunir al Congreso, cuando los términos constitucionales de aprobación de leyes pendientes ha sido rebasado ya.

También, resultó inusitada la sosegada discusión entre los legisladores sobre los resultados electorales, donde la mayoría oficial (PRI) fue sacrificada, con expresiones descompuestas que la paralizaron y la dejaron sin capacidad de reacción, menos aún de confrontación.

No deja de ser una muestra de civilidad extraña o involuntaria, en estas latitudes. En pasadas legislaturas era motivo de escándalos. Así eran las sesiones del Congreso en el pasado reciente, un infierno.

La Comisión Permanente procedió a convocar a un Periodo extraordinario sin establecer los temas sujetos de consideración por falta de los dictámenes de comisiones. La convocatoria invoca la Constitución y la Ley.

Extrañamente se incumple la Constitución citada en la convocatoria, donde se señala el 67 “solo se ocuparan del asunto o asuntos que la propia Comisión (Permanente) sometiese a su conocimiento, los cuales se expresaran en la convocatoria respectiva”; aunque en el 69, se abre la posibilidad para el presidente de la Comisión Permanente, José de Jesús Zambrano Grijalva, quien a la apertura del Periodo, “informar acerca de los motivos o razones que originaron la convocatoria”. Una obligación ineludible.

El criterio que se sigue es el convertir el procedimiento del Periodo extraordinario en una extensión del ordinario, equivale a su ha torcida interpretación reglamentaria, porque su carácter extraordinario compete a lo urgente y obligadamente necesario, como era el cubrir la legalidad de los términos de las siete leyes del Sistema Nacional Anticorrupción y la puesta en vigencia de las leyes de Ejecución penal. No se cumplió en tiempo, y ahora es indiferente si se llevan o no, al Periodo extraordinario

EL TRIUNFO Y LA DERROTA; el primero dispone de muchos padres, la derrota es huérfana, reza el refrán popular.

En efecto, los perdedores se afanan por desvanecerel peso de responsabilidad. El presidente Peña Nieto, presidente en México es el demiurgo creador del universo político donde carga con todo lo bueno y malo de lo sucedido.

La derrota del Tricolor, al perder siete de doce elecciones de gobiernos locales, carece de un discurso ideológico estructurado. La intención es blindar al Presidente y asumir a cualquier costo con los daños.

El Presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones asume los errores cometidos, el diputado César Camacho, Coordinador del PRI en San Lázaro, descarga la responsabilidad en todos los miembros de su partido. Las declaraciones buscan evitar involucrar un voto reprobatorio al presidente Peña Nieto, quien llamó a dejar atrás la polarización y destacó la civilidad y paz social que goza el país.

El triunfalismo del PAN bordea el regocijo. “Estamos de regreso. Con estos resultados de esta elección de 2016 en la mano, vamos con fuerza al 2018, ¡vamos a ganar la Presidencia de la República!”, clama Ricardo Anaya después del cierre de casillas. Sin desbordar pasiones, el líder del Senado, Roberto Gil Zuarth, frena el “optimismo desmedido” de quienes anticipan solo “un posible candidato” en las presidenciales.

Agustín Basave, dirigente del PRD, expresa avances inciertos, señala disponer de más “luces que sombras”, que él solo conoce, como Veracruz. Se explica parcialmente: Basave fue compañero de legislatura y casi de curul,- separados solo por el líder cameral diputado Fernando Ortiz Arana-, mantuvo un vínculo muy estrecho con Miguel Ángel Yunes, ahora ungido gobernador electo.

No es de extrañar la voz de alerta del senador Miguel Barbosa Huerta, para evitar que el PRD se convierta en “partido bisagra” del PAN, de mantener esa estrategia se extinguirá, “cerremos la imagen de que el PRD solo es un partido bisagra que ayudará al PAN. Ni parte de la estrategia del PRI para frenar a López Obrador ni del PAN para ganarle al PRI en el 2018”.