imagotipo

El observador parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

 Federalismo, estados  y municipios

El debate en la Comisión Permanente tendrá como “punto de encuentro” la situación que priva en Venezuela, donde las elecciones para la “constituyente” prendió el fuego.

En la Comisión de Relaciones exteriores de América Latina y el Caribe se escuchó la voz de la ultra derecha encasillada en la senadora del PAN, Mariana Gómez del Campo, quien culpa de la violencia prevaleciente en Venezuela al presidente Maduro, en consecuencia reclama la ruptura de relaciones con el gobierno del Palacio de Miraflores.

La réplica la presentaron senadores del PT-Morena, una pequeña luz de unidad en medio de la oscura división que agobia a la izquierda, los senadores Raúl Morón y Luis Humberto Fernández, quienes reiteraron los principios constitucionales de “no intervención” y no agravar las consecuencias del conflicto. Fue un pronunciamiento cauto y acotado aun por temor a involucrarse con el desgaste de Maduro, pero fue un paso adelante.

El extremismo de la senadora panista es exacerbado al rebasar los castigos infringidos por Washington al imponer sanciones económicas y el embargo de cuentas a 13 funcionarios así como la anulación de sus visas norteamericanas. Decisión a la que se sumó en automático el canciller mexicano Luis Videgaray. Además México junto con otros 11 países de la región lanzaron flamígeras condenas que desconocen la voluntad expresada en las urnas de la Constituyente.

Las expectativas de Venezuela son de alto riesgo de una guerra civil que daría retroceso a los avances relativos de la democracia formal de la América mestiza.

Algunos académicos, Lorenzo Meyer entre otros, estiman que el difícil proceso venezolano presenta algunos rasgos semejantes con el que se vivió en la expropiación mexicana, con la gran diferencia de los liderazgos personales entre Maduro y Cárdenas.

También el Capítulo México de la Red de Intelectuales y Artistas ha suscrito un manifiesto donde reprueba la postura del gobierno por la sumisión, su falta de racionalidad y dignidad que niegan la tradición de México de “respeto a la soberanía de otras naciones”, por la que considera “no  expresa el sentir del pueblo de México”.

EL RETORNO A LA GUERRA FRÍA. La decisión del presidente Trump de sancionar a Venezuela ha sido errónea porque dio la razón a Maduro sobre la agresión del imperio, con la cual el conflicto que originalmente era interno, con una salida de diálogo entre los protagonistas, con las sanciones contra Venezuela, ahora se ha convertido en un potencial regresivo a  los choques ocurridos en la Guerra Fría. México también se equivoca al apoyar las sanciones de Donald Trump sin siquiera tener posibilidad de aplicarlas, porque no existen cuentas bancarias que congelar como reconoció la Secretaría de Hacienda ni tampoco visas que negar, es por tanto irrisorio el comportamiento de las autoridades mexicanas.

La falta de una política exterior del gobierno de Peña Nieto es sustituido por el pragmatismo político privilegiado por el vínculo del TLC donde sólo se presentan hechos de poder, decisiones tomadas, como el capítulo 19, para establecer las controversias y disputas de origen en Tribunales de la Unión Americana, o sanciones de regulatorias fitosanitarias como ha ocurrido con el transporte de carga, el aguacate o el atún, y recientemente la azúcar, sanciones que promueven empresarios norteamericanos.

México no se libra de las sanciones de USA como le ocurre a Venezuela, con la diferencia de que a los mexicanos no solo se les sanciona sino se les insulta y humilla.