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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • Senado ¿espacio para mediar conflicto educativo?
  • Peña Nieto y  De Gaulle, educación y quesos

 

El país se encuentra sumergido en un deterioro en todos los órdenes, se pasó del “mal humor social” a una “derrota moral” que oscila entre el “patriotismo futbolero” único que nos queda, a los acontecimientos de violencia de Nochixtlán, Oaxaca.

La Policía Federal reconoció y  justifico el uso de  armas para contener a la población local  en virtud de la presencia de civiles armadas. El argumento es similar al de la Ley Antiterrorista de Bush en la guerra contra Irak, en tanto, se atribuye el “derecho de injerencia preventiva por razones de  un posible ataque del enemigo”.

Las víctimas son el saldo de la acción “preventiva”, el cuerpo policial salió indemne pero tuvo que replegarse. Un enfrentamiento popular dispone de varias aristas entre ellas el inicio de la espiral de la violencia, donde el diálogo se subordina a los hechos cada vez más doloroso que nadie desea porque también nada resuelven sino acrecientan los problemas. La Reforma Educativa se vio rebasada y se requiere su revisión.

Revisar una reforma o ley implica la intervención del Congreso, como se ofrece en el caso de la “Ley 3 de 3”, en atención a la iniciativa privada.

En medio de la debacle el Senado dispone de la oportunidad de convertirse en el espacio de diálogo para llegar a acuerdos. Como lo demuestra su presidente, Roberto Gil Zuarth, al expresar su disposición a escuchar la iniciativa privada para corregir la disposición de la Ley de Responsabilidades que obliga a los particulares a un trato como si fueran funcionarios,

Desalentó, Gil Zuarth, la interposición de amparos por no considerarlos necesarios en razón de que falta un año para su puesta en vigencia. Lo que significa la posibilidad de un acuerdo, o bien de que el  Ejecutivo proceda a aplicar su facultad de veto.

No será fácil convencer al presidente Gil Zuarth del proyecto de convocatoria al diálogo, debido a que su visión de los hechos de Oaxaca, son de condena a quienes se manifiestan en desacuerdo, también pide “redoblar esfuerzos” (represión) y exime (sin investigación) a la fuerza pública, porque son intereses en busca de “obtener sus propios recursos”.

A su vez los inconformes sociales también disponen de opciones dentro de la razón y el orden para echar a baja una Reforma Educativa impugnada con cargada de conflicto. Porque nadie se opone a mejorar la educación sino a iniciar su revisión para evitar mayores daños con mejores resultados.

Como un recurso conveniente para dar una salida dentro del proceso legislativo, es oportuno que una fracción parlamentaria, o una iniciativa ciudadana, abran camino a la reforma de la Reforma Educativa, con mejores objetivos académicos y docentes, y menos conflicto social.

Convertir el Senado en el espacio del diálogo sobre la Reforma Educativa ha sido una prueba aceptada y exitosa, como ocurrió en Francia en los años 70 para dar salida a la alta tensión política. Entonces De Gaulle, con toda su calidad de héroe nacional fue cuestionado como ahora ocurre con Peña Nieto, aunque aquel nunca perdió el “buen humor”, cuando se le cuestiono de la crisis que enfrentaba su administración dijo con ironía:  ¿cómo esperan que funcione un sistema de partido único en un país con más de 264 diferentes clases de queso?

En cambio Peña Nieto manifestó que no hay razón para  el “mal humor”, será porque sabe del tópico de los oaxaqueños de enredar los quesos, en Oaxaca todo se enreda, más que Zona Económica Especial pasó a ser Zona Educativa Enredada.

RENUNCIAS PARTIDISTAS se registraron en el PRD, la de Agustín Basave, quien afirma la falta de organización estatutaria; en el PRI también se desprende Manlio Fabio Beltrones quien con valor reconoce los resultados electorales. En tiempos del “presidencialismo” la frase de uso corriente era: “nadie le renuncia al Presidente”. Personajes y funciones se modificaron.