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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • El veto oscila “observación o reforma”
  • Protestas por Ajuste presupuesto

Los preparativos de otro periodo extraordinario envuelven al Congreso. Toca al Senado ser la cámara de origen donde se examine y sancione las correcciones del veto presidencial parcial que a su vez enviará a la colegisladora para su revisión.

Los órganos de Gobierno del Senado a través del presidente de la mesa directiva, Roberto Gil Zuarth, afinarán los términos de la convocatoria emitida por el Jefe del Ejecutivo para realizar el periodo extraordinario, en particular si el veto aborda el artículo 29, como insiste la oposición, de la Ley 3 de 3 para incluir la Ley de responsabilidades de los servidores públicos o solo concierne al artículo 32 para excluir a los empresarios de rendir sus testimonios patrimoniales.

Una ley avocada a la supresión de la pandemia de la corrupción dio pie a mostrar un parlamentarismo activo, sensible y responsable. La formación de leyes sancionadas por la crítica de la oposición, además con la participación social.

El presidente Enrique Peña Nieto, declaró desde Canadá que su Gobierno no está dispuesto a negociar la Reforma Educativa ni ninguna otra ley.

Entre el veto presidencial parcial de la Ley 3 de 3 y la inflexible aplicación de la Reforma Educativa, se argumenta de una observación frente a una ley en vigencia a la que se debe dar cumplimiento. Por otra parte, se abrieron mesas de diálogo que valoran salidas al conflicto social generado por la violencia en Nochixtlán, donde predominan aún posiciones irreductibles por ambas partes.

Se requiere flexibilizar posturas que eviten tragedias conocidas como Tlatelolco. Además de preservar los elementos de innovación y beneficio social que contienen las políticas reformadoras.

En el ejercicio de la negociación siempre es el más fuerte quien debe ceder en beneficio de abrir espacios de permuta y concesiones mutuas.

EL AJUSTE DEL PRESUPUESTO CAUSA PROTESTAS, en San Lázaro, el diputado Vidal Yerenas, se inconforma airadamente ante la afectación del gasto social, lo mismo sucede en el Senado, Javier Lozano, califica las medidas de sanas pero advierte de la afectación en rubros sensibles. Se pide comparecencia de los responsables del ramo de Hacienda.

Se cumplió la profecía, el momento del ajuste llegó, el secretario de Hacienda, Luis de Videgaray, anunció desde Palacio Nacional, el recorte presupuestal de 31.7 mil millones de pesos. Se argumenta que la medida obedece a la salida de Inglaterra de la Unión Europea. El Brexit solo es un pretexto para “camuflar” el ataque a la economía mexicana.

Las causas del ajuste son resultado de las políticas regresivas, equivocas e inequitativas que aplicó la administración “peñista” y, a la vez, implican la causa-efecto del fracaso del “proyecto privatizador” de las reformas estructurales, en especial la desarticulación de Pemex y la desnacionalización del petróleo.

La profecía fue anunciada desde El Observador Parlamentario, con insistencia, se dijo que una vez pasadas las elecciones del 5 de junio, el Gobierno federal procedería a aplicar políticas de recorte y despidos y cancelación de obras. A pesar de ocultar sus decisiones ya tomadas, no se impidió que los electores castigaran en las urnas a los verdugos de la economía popular.

Al día siguiente de las elecciones pasadas, el 6 de junio, Videgaray anunció un severo ajuste al gasto federal que permita en 2018 obtener un superávit primario, mayor ingreso que gasto, y se ufanó coincidir con la clase empresarial, el Consejo Coordinador Empresarial y el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado “decían que necesitamos profundizar en el ajuste al gasto”. Uno de los efectos de esta medida repercute en menor crecimiento.

La suspensión de obras, despidos, desempleo y menor actividad económica se dejarán sentir con mayor rigor que el manifestado hasta ahora en las condiciones de recesión en la que se ha sumergido el país desde hace casi cuarenta años.