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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • Peña Nieto llama a la Unidad Nacional ¿Incluir la oposición?
  • TLC ¿Debacle comercial? ¿Fin del Estado supranacional?

El 20 de enero de 2017 Donald Trump asume la Presidencia de Estados Unidos y se inicia la cuenta regresiva de sus amenazas de campaña contra los mexicanos y la nación. Insiste que a partir del primer día de su mandato romperá con el Tratado Transpacífico.

El presidente Enrique Peña Nieto ha sido ambiguo en sus respuestas a las provocaciones del nuevo inquilino de la Casa Blanca; primero, una felicitación twittera sin respaldo diplomático ni sentido de la política exterior, también destacó la importancia de la “unidad nacional”, luego planteó un manejo pragmático de la relación bilateral, y al reunirse en la APEC (acertadamente) con Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, se refiere a la modernización, no a la negociación.

El jefe de la nación es fundamental en los conflictos internacionales, en 1846 el presidente Paredes Arriaga tuvo un comportamiento dubitativo ante la invasión de EU al territorio nacional, mencionó la declaración de guerra el 23 de abril pero no fue hasta el 7 de julio cuando México la declaró. Su actitud incierta contribuyó a la derrota y pérdida de territorio.

Con motivo del 106 Aniversario de la Revolución Mexicana, el presidente volvió a insistir en la unidad nacional para enfrentar los desafíos y defender los intereses de la nación, a fin de crear un país con mayor equidad y prosperidad, además puso de ejemplo al Ejército.

EN EL SENADO LOS FRENTES  ABIERTOS, el PRI y el PAN, adictos “globalifóbicos”, piden revisar y actualizar el TLC; el coordinador de la bancada tricolor, senador Emilio Gamboa, argumenta la importancia del Tratado Transpacífico,  40 por ciento del PIB mundial y 25 por ciento del comercio global, por lo que exhorta a sus colegas del Capitolio de Washington a mantener la atención, además  de cabildear con ellos, Enrique Burgos (PRI)

A diferencia de los “globalizadores”, el coordinador de los senadores del PRD, Miguel Barbosa, llama a declarar un estado de emergencia y propiciar un gabinete acorde con la tensión política donde se requiere de nombramientos de personas idóneas en la Secretaría de Gobernación, Relaciones Exteriores y  Comercio. Se requiere un cambio de estrategia y de personas.

La postura del nuevo mandatario “usamericano” cierra la etapa de la formación de asociaciones entre estados sobre la base de integración comercial. Particularmente el TLCAN, el que adiciona su condición de integración territorial.

TRES FRENTES DE UNIDAD NACIONAL, la unidad nacional proclamada por el presidente Peña, dispone de experiencias pasadas con Ávila Camacho durante la Segunda Guerra Mundial, quien  reunió a todos los expresidentes en Palacio Nacional, incluidos Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas; luego Adolfo López Mateos, selló con el “abrazo de Uruapan” la vieja herida entre el “henriquismo y el ruiscortinismo”, así como el cisma de los movimientos sociales, incidiendo también la Revolución Cubana; finalmente Miguel de la Madrid atendió el conflicto de la inflación monetaria galopante con la reunión de empresarios y organismos de trabajadores y consumidores. Esos fueron los frentes de unidad nacional. ¿Y ahora? ¿El ejemplo de las Fuerzas Armadas es aplicable a los civiles? No.

El frente de unidad nacional, propone Peña Nieto, debe incluir a los opositores del Estado supranacional, a los  críticos de la integración subordinada del TLC, quienes observaron sus limitaciones y contradicciones, quienes  deben incluirse en una gran tarea de resistencia y reconstrucción nacional.

La propuesta contenida en la “Iniciativa por México”, firmada por personalidades de la sociedad mexicana, entre las que destaca Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, deben valorarse para definir un nuevo rumbo del país, sobre la base de un Estado nacional redimensionado en su enfoque continental a la América Latina.

Entre las propuestas de la “Iniciativa en Defensa de México y por su Soberanía, se destacan: privilegiar el interés nacional, revertir la reforma energética y las estructurales, fomentar el empleo y dignificar el salario, crecimiento económico sostenido, política industrial y recuperación del campo, fomentar la cultura, etc”.

Ahí está el desafío de la unión de todos los mexicanos.