imagotipo

El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • El Senado, ¿aventaja a los diputados?
  • Respuestas del Presidente y una “película de terror”

La Comisión Permanente del Congreso, bajo la presidencia del diputado Javier Bolaños Aguilar, quedó instalada y procedió a formar sus comisiones ordinarias.

En la clausura del periodo ordinario, el trabajo legislativo fue evaluado exitosamente en el Senado, mientras los diputados lo hicieron con moderación. En dicha sesión de clausura, se presentaron “fugazmente” las respuestas del Poder Ejecutivo a las preguntas del Congreso en ocasión del Informe Presidencial.

De la comunicación trascendida el Senado refleja mejor los trabajos del ordinario, además de funcionar como cámara de origen, con un plus de ventaja sobre la colegisladora.

El presidente de la Cámara de diputados, Javier Bolaños Aguilar, en su mensaje de clausura del periodo ordinario, cauto y mesurado, señaló que “el próximo año será de grandes retos y oportunidades”, destaca la posibilidad de diseñar políticas de Estado para enfrentar la adversidad. Se deja entrever “la película de terror” que será el inicio del Gobierno de Donald Trump.

En cambio en el Senado estalló en jubilo del fin del periodo ordinario, este se manifestó en las declaraciones triunfalistas de sus dirigentes, el senador Pablo Escudero Morales, presidente de la mesa directiva y el líder de la mayoría Emilio Gamboa Patrón. La voz del Presidente del Senado señaló logros y reconoció pendientes, entre los primeros se cuentan cuatro reformas a la Constitución, se aprobaron tres leyes de nueva creación, se dieron 69 reformas, doce decretos, un instrumento internacional, también se procedió a otorgar nombramientos administrativos, diplomáticos, militares y navales, así como la realización de cuatro comparecencias de secretarios de despacho.

La oposición fue cauta en torno a los triunfos legislativos, el coordinador del PAN, senador Fernando Herrera. Aprobó a la directiva “facilitó el flujo adecuado a las discusiones”, donde cada grupo parlamentario refleja su visión y la forma de concebir a Mexico, Por su parte, el senador Miguel Barbosa Huerta, también externó una opinión favorable a la conducción que “facilitaron el acuerdo político”.

LAS RESPUESTAS DEL PRESIDENTE a las preguntas que le formulara el Congreso, después de su pasado informe a la Nación, fueron un tema que se introdujo sigilosamente a punto de cerrar el Periodo ordinario. Es un hecho medular que por su importancia no debe ocultarse.

Ahora es de suma importancia la interlocución entre los poderes, la nación lo demanda ante las amenazas externas.

El sistema de la pregunta al Presidente sustituyó al sistema de presencia del Ejecutivo a la apertura del Congreso para rendir su informe, el jurista Diego Valadés dice al respecto: “la veracidad y la oportunidad de las respuestas, son factor que franquea la conductas cooperativas entre los órganos del poder”. Luego no puede darse esa cooperación cuando las respuestas del Presidente son tardías y en la práctica evasivas, dado que no hay turno para dimensionarlas en su valía.

Al PRI como mayoría, le correspondió el 40 por ciento de las preguntas, y al PAN el 30 por ciento, el resto a los demás partidos, de ahí se desprende la percepción de un monólogo del poder, antes que un diálogo plural e incluyente.

No es extraño el predominio de un discurso de justificación como se aprecia en la respuesta a la política exterior.

El Presidente de la República contestó que hacia la toma de posesión, del Presidente electo de Estados Unidos, el próximo 20 de enero, identificarán intereses comunes y continuarán con el proyecto de hacer de América del Norte una región más próspera, incluyente y competitiva.

Se ofrece más de lo mismo, cuando el 20 de enero el presidente Trump inicia su gestión en la Unión Americana y México sostiene una relación de completa dependencia, 30 por ciento de su inversión proviene del vecino del norte, con quien se envía el 80 por ciento de nuestras exportaciones, además la deuda externa llegó al 49 por ciento del PIB, o sea, es el debut de “una película de terror”.