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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • El Muro cambia relación de pueblos; de frontera a trinchera
  • Defensa migrantes, los senadores no confían en Videgaray

La sesión de la Comisión Permanente, miércoles 11 de enero, registró la ecuanimidad de no partidizar el conflicto entre la administración federal y la sociedad. Propuso una Comisión que realice un estudio base del cual generar acciones, además, en torno a los cuestionados operativos de las fuerzas armadas se presentaron cinco iniciativas relativas a la seguridad interior y con respecto a la confrontación con EU se dieron pronunciamientos. Entre las decisiones tomadas se citó a comparecer a seis secretarios y jefes de despacho para informar de las adversidades registradas en los vinculados con el aumento desmesurado de energéticos.

Como se advierte, el baremo de navegación fue la relación con Estados Unidos, como ocurrió al instruir la declaración de los senadores de solidaridad con los migrantes repatriados de Estados Unidos. Un tema que carente de claridad gira en torno a la respuesta a la revisión del Tratado de Libre Comercio, esperado del próximo Gobierno de la Unión Americana, la premura del atasco como consecuencia de que aún no se materializa la sanción ilegal e injusta de la amenaza del presidente electo Trump con base en la percepción del “abuso” de México en la relación con Estados Unidos.

El presidente de la Comisión Permanente, diputado Javier Bolaños Aguilar, exhortó a la Tercera Comisión de la Permanente a presentar el dictamen de la convocatoria del Periodo extraordinario con el tema de la Seguridad Interior.

De igual manera lo estima el presidente del Senado, Pablo Escudero, quien además considera de no hay manera de que Trump obligue a México a pagar el muro construido en territorio anglo americano. Confió en que el Gobierno asuma una posición firme y fuerte porque hasta ahora, argumentó, ha mantenido una postura cordial debido a que aún no arranca la negociación. Asimismo, el vicepresidente del Senado, el perredista Luis Sánchez Jiménez, suscribió el rechazo al muro fronterizo.

EL MURO DE LA FRONTERA que se propone se cubra con recursos mexicanos, no solo es una felonía que atenta contra el más elemental de los derechos internacionales, al establecer por la fuerza un tributo ilegal e injusto, también es emblemático de un cambio de las relaciones entre naciones con similitud derechos basado en el principio de las compensaciones mutuas.

Las propias normas del derecho de guerra vigentes no son acatadas, como se advierte en la reconstrucción de los daños materiales de la guerra de Irak, fueron reconstruidos por empresas estadunidenses. En el viejo esquema del Tratado de Guadalupe Hidalgo, nuestro país recibió una compensación en un engañoso pago por el territorio despojado con una guerra injusta.

En la temprana doctrina Trump se advierte el modelo israelita de amurallar confines territoriales con el subrepticio argumento de la seguridad, en ese esquema se privilegia el territorio y se relega el acercamiento de las personas, propicia el rechazo entre los pueblos, en consecuencia enmarca un proyecto de dominio político geoestratégico, conlleva también la sustracción de territorios en disputa o no debidamente definidos en los trazos de la frontera, como oportunamente ha señalado el senador por Chihuahua, PatricioMartínez, quien presenta el conflicto aún latente no resuelto a plenitud.

Los senadores, sin embargo, en ocasiones dejan sentir que sus interpretaciones y recomendaciones parten de experiencias personales, a veces alejadas del costo histórico que el país ha cubierto, en ese escenario es de suma utilidad que se recurra a la memoria histórica, basada principalmente en los Tratados y Convenios binacionales.

La investigación del doctor Juan José Mateos, de próxima aparición, sobre los convenios internacionales, a partir de la firma de “Los de Bucareli al neocolonismo de Trump”, firmados por Álvaro Obregón, dan cuenta puntual de las condiciones a México de renunciar el desarrollo de su industria pesada, a fin de someterlo como un vecino débil, carente de vigor como un objetivo geoestratégico al otorgar un respaldo a la seguridad de fronteras y de orden soberano a favor de Estado Unidos. Tal es el caso de una experiencia que debe cobrar vigencia y traducirse como defensa del interés nacional.