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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • Cien años de aprobación de la Constitución
  •  Mitad de camino de la LXIII Legislatura

Hace cien años el Congreso extraordinario reunido en Querétaro celebró su última sesión al agotar la discusión y votar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que aún nos rige.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos cumple hoy, 30 de enero de 2017, su primer Centenario de haber sido aprobada. La sesión de clausura estuvo enmarcada por la firma del documento discutido y votado en su totalidad. Hoy la de la Ciudad de México solo fue sancionada con 90 por ciento.

El diputado por el Distrito Federal pero originario de Tlaxcala, Gerzain Ugarte, primer secretario de la Mesa Directiva, invitó a los diputados presentes a pasar a firmar el documento aprobado con la pluma de “oro”, misma con la que se firmó el Plan de Guadalupe.

La evocación de dicho Plan que diera lugar a restablecer la legítima soberanía del pueblo sobre la usurpación del dictador Victoriano Huerta, propicio el discurso del diputado por Michoacán, Francisco J. Múgica, firmante de ese Plan, pronunciara un célebre señalamiento, “que así como hubo quienes cayeron en el campo de batalla, esperaba que también se estuviera dispuesto a morir en defensa de la Constitución”.

LA APERTURA DEL PERIODO ORDINARIO del Congreso se enmarca por los nubarrones que amenazan desde Washington.

El presidente del Senado, Pablo Escudero  Morales, advierte de esa amenaza, y califica la intensidad y diversidad de temas, “como muchos retos” que serán abordados en el Segundo Periodo Ordinario del Segundo año de la LXIII Legislatura, entre ellos: el nombramiento del fiscal General que estima inaplazable, así como el fiscal Anticorrupción, y la Ley de Seguridad Interior cuyo requerimiento debe cubrir la legalidad de los eventuales y variados “criterios jurisprudenciales”.

LA AGENDA DE LOS PARTIDOS sigue la suerte de la mayoría, con la que se corresponde con sus variantes desde la oposición, el PRI y el PAN se asemejan en el enfoque a los temas del “gasolinazo”, embaucados en sus efectos colaterales con elecciones 2017, como preocupación oficialista para evitar otro desfondo, así también en Política exterior el PAN se motiva más por la protección a migrantes, mientras el PRI mantiene su “fidelidad” a la cautela presidencial de evitar una ruptura; sobre la Seguridad pública e interior, las diferencias son reductibles, asimismo en la visión compartida de crecimiento económico.

Las hueste del PRD en el Senado, centra su visión en la Política exterior que debe ser de Estado, subraya su interés sobre la defensa de la economía familiar ante el gasolinazo, la seguridad y combatir la corrupción, así como la regulación del consumo y portación de enervantes, son temas de su interés.

El senador Miguel Barbosa Huerta, resultó certero al destacar la afectación de la libertad de expresión y el derecho a la informaciónel  contenido de los Lineamientos reglamentarios sobre el Derecho de las Audiencias que emitió el Instituto Federal de Telecomunicaciones. La respuesta “exprés” se dio por parte del presidente Peña Nieto, quien interpuso una controversia constitucional en la Corte para declarar su nulidad.

Como cuestión de principio, el PRD demanda una Política exterior de Estado. Este requerimiento lleva su definición constitucional, de tal forma que debe acatarse o reformarse.

Una posibilidad alterna sería que el Senado compartiera con el Ejecutivo más allá de la ratificación de la Política exterior, su diseño, aprobación y observación, contando para ello con el ejercicio del plebiscito, para que cada convenio establecido con el exterior fuera sancionado por el soberano que es el pueblo de México y no como ocurrió con el TLC, que ideado por Salinas de Gortari ahora es la pesadilla de 120 millones de ciudadanos.

EL SENADOR PATRICIO MARTÍNEZ, dirige una carta aclaratoria a la American Chamber de México, la cual suscribe la petición de “no polarizar a la población y conservar las fuentes de empleo formal” para que dirijan su petición a la Casa Blanca en Washington, en lugar de dirigirla a los órganos públicos mexicanos. Bien senador.