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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • La constitución relegada como cohesión ciudadana
  • Unidad ante conflictos internos y desafíos del exterior

 

La conmemoración oficial del Centenario de la Constitución celebrada este 5 de febrero en el Teatro de la República, en la ciudad de Querétaro, fue un acto donde privó la solemnidad y faltó la reivindicación del compromiso histórico con el legado de los Constituyentes de 1917. El evento fue sellado con una exaltación militar en lugar de evocar a la ciudadanía constitucional.

Los discursos se mantuvieron en línea de flotación con bajo nivel argumentativo, en cambio predominó la retórica superficial, su corolario fue demandar la unidad de la nación en torno al Presidente. La Constitución como arma de cohesión nacional fue relegada.

EL PRESIDENTE resaltó que el país atraviesa momentos difíciles y pidió dejar atrás las diferencias para trabajar juntos como en 1917, “la nación está a prueba” dijo, ante desafíos del exterior y retos del interior, para defender el futuro se llama a la unidad en lo esencial como nación en busca de soluciones a las exigencias de nuestro tiempo”. Los Constituyentes son ejemplo de superación de diferencias. Se requiere unidad en torno a la soberanía, libertad, justicia, democracia e igualdad. La soberanía para que sean los mexicanos los que  forjen su propio destino.

Los discursos se sucedieron con distinta intensidad emocional y ajustados al relativismo histórico del sexenio e incluso con errores historiográficos, todos los oradores exaltaron el sistema político en curso, con énfasis especial puesto en las reformas de último cuño, las estructurales de energía, cuando hoy son rechazadas por el gasolinazo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños, ante el amago del exterior, pidió unidad con el jefe del Estado mexicano para que tome decisiones responsables que defiendan la dignidad y soberanía del país.

Por parte del Senado, su presidente, Pablo Escudero, refirió que la unidad nacional nos hace más fuertes a los mexicanos. La Constitución mexicana de 2017, estimó el senador del Verde, refleja la  dinámica de una sociedad por avanzar, modernizar y proyectar su futuro.

EL PENSAMIENTO DEL PRESIDENTE; en el acto solemne se mezclaron actividades administrativas, al final fuera ya de su pronunciamiento oficial desvió la evocación del pasado para reinstalarse en el presente, y reafirmar lo que es su vocación preferente, la historia de la milicia, al destacar la lucha antinarco y la museografía itinerante de los símbolos patrios de las constituciones, que tuvo a bien difundir como labor de patriotismo la Secretaria de la Defensa Nacional.

Enseguida el presidente Peña pronunció un encendido elogio a las Fuerzas Armadas, ante la presencia del secretario del ramo, general Salvador Cienfuegos, para exaltar sus labores a favor de la patria, cuidar que no se demerite la institución al cubrir funciones fuera del marco constitucional.

EL PENSAMIENTO DE LOS CONSTITUYENTES; el espíritu que privó en la última sesión de clausura del Congreso de 1917 se rescata en el reconocimiento que emite el diputado por el Distrito Federal, originario de Tlaxcala, Ursayn Ugarte, al expresar la congruencia y continuidad entre el origen de la lucha armada para restablecer la legalidad recogida en el Plan de Guadalupe, y el logro alcanzado con la Constitución que recuperaba ese orden basado en la obediencia de la ley. El diputado Ugarte ofrecía a la vez que la firma de los diputados se estampara en la Constitución con la misma pluma estilográfica de oro que se utilizara al firmar el Plan de Guadalupe.

A la valoración histórica manifestada en tribuna del Congreso por el diputado Ugarte, respondió el diputado por Michoacán, Francisco Mújica quien rescató un breve relato de los orígenes ciudadanos para someter a un ejército que traicionó sus obligaciones de servir y proteger a la población. Una oración vibrante y lúcida que estalló entre aplausos el compromiso de defender la Constitución, que en ese instante se aprobara, con el riesgo de ofrecer la vida si fuera necesario, no sin insistir en la necesidad de situar al cuerpo armado nacional en funciones asignadas por la Constitución, para que la vida civil no se volviera a comprometer; el Ejercito sería guardián de las libertades civiles. Ahí reside una de las máximas reservas del legislador michoacano para evitar que el militarismo ahogara la libertad civil. Sin embargo, el presidente Peña Nieto invirtió los términos de la ecuación, la ceremonia de los 100 años de la Constitución en Querétaro sirvió de marco para adornar a las Fuerzas Armadas, ¿debilidad o fuerza?… Queda bajo el misterio de un futuro incierto y difícil de descifrar.