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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • Un Congreso en estado “zombie”
  • Seguridad y diplomacia dominan agenda legislativa

El Congreso languidece bajo los efectos de un extraño impasse como parte de la parálisis política que padece el régimen desde su confrontación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Entre esos efectos de postración se registra el bajo nivel de aceptación que recoge las políticas públicas del Presidente Peña Nieto, en el orden de seis por ciento, dan idea del quebranto. La imagen del Gobierno ha sido dañada por las protestas del “gasolinazo” y por la mesura subordinada del jefe del Ejecutivo ante la insolencia y soberbia del Presidente de Estados Unidos.

En la Cámara de Diputados se encuentra atascada la iniciativa de Ley de Seguridad Interna, el presidente de la MESA DIRECTIVA, Javier Bolaños expresa su preocupación por alcanzar el consenso suficiente para su desahogo, plantea la concurrencia de académicos para que junto con legisladores se elabore una propuesta “robusta, profunda y madura” que ofrezca marco jurídico delimitado a las acciones de las fuerzas armadas. “Los diputados no deben regatear su voto”, para potenciar la necesidad de acuerdo, no hay dudas pero tampoco se asumen los riesgos. ¿Acaso rompe con la imparcialidad para conservar la representación de todos los diputados? Por eso habla de desahogo y no de aprobación.

La oposición exige rigor ante las desapariciones forzadas con una ley eficaz que las impida, también plantea el exceso de fuerza en operativos militares que aniquilan a menores de edad, presumen su inocencia,

Ante las dilaciones que mortifican la aprobación de la Ley, la parte interesada, el secretario de la Defensa Nacional expresó que no se pide una ley a modo ni se pretende militarizar al país.

Mientras en el Senado se carga atención en la iniciativa preferente vinculada a regularizar los estudios de los jóvenes deportados de Estados Unidos, conocidos como “dreamers”, el coordinador del PRI, senador Emilio Gamboa, exhorta a las instituciones involucradas a facilitar los trámites que favorezcan a connacionales y deportados a regularizar la legalización sus estudios.

LA DIPLOMACIA PARLAMENTARIA estuvo enmarcada en dos eventos de identidad distinta pero en convergencia común en la defensa del interés nacional frente a Trump; se trata de la XVI Interparlamentaria México Cuba y del encuentro de senadores mexicanos con sus homólogos Demócratas de Estados Unidos, donde se abordaron los conflictos que envuelven la relación binacional, tráfico de drogas y de armas, trata de personas involucradas en la migración, construcción del muro, el comercio exterior y el TLCAN.

La décimo sexta Interparlamentaria con legisladores cubanos, con un tono menor, se efectuó en Mérida, Yucatán, fue el anverso del conflicto, se manifiesta la solidaridad con la declaración en “defensa de los derechos de los pueblos de la región”, su aspiración es consolidar la unidad de Latinoamérica. Su repercusión mediática fue de bajo nivel.

La atención del Senado se centra ahora en la comparecencia del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, quien dará a conocer el proyecto de decreto donde se recojan los lineamientos de la política exterior ante las turbulentas relaciones con la presidencia de Trump. Desde la oposición, el senador Miguel Barbosa, coordinador del PRD, plantea una política de Estado como “paso importante en la construcción de un política de Estado, donde se establezca una estrategia útil en defensa de los mexicanos independiente del país donde residan” En el diseño de ese decreto caben como aspectos centrales: la migración, la construcción del muro, asuntos económicos y comerciales, la seguridad de la frontera.

La formulación del decreto es compleja pero más aún su aplicación y resultados favorables a la nación