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El Observador Parlamentario

  • Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame
  • El PRD: “Águila de dos cabezas”; ¿un conflicto interno?
  • Tratado Guadalupe Hidalgo de 1848, impugnado

El Congreso se encuentra atrapado por un torbellino de confusiones; los diputados se ven frenados por la iniciativa de la Ley de Seguridad interna, en el Senado se escuchan impugnaciones al proceso de designación del Fiscal Anticorrupción, además del conflicto suscitado por la injerencia de la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática de tomar la coordinación de la bancada. La Mesa Directiva del Senado toma la decisión de otorgar el reconocimiento a la propuesta del PRD o reconocer la mayoría de senadores que conforma la fracción con la intención de revestirla de medida reglamentaria y no política, como ocurriría en caso de involucrar a la Jucopo.

En la Cámara de Diputados, la presidenta de la Mesa Directiva, Guadalupe Murguía, hace un llamado a elevar la calidad del debate en base al respeto y la pluralidad, le preocupa el dictamen de la Ley de Seguridad Interior que otorgue un nuevo status al Ejército fuera de los cuarteles; al efecto existen tres propuestas que satisfacen a la mayoría oficial pero chocan con la oposición de Morena, el diputado Vidal Llerenas lo objeta sobre la sospecha de coincidencias entre las propuestas. De parte de la Defensa Nacional hay aceptación incluso con la iniciativa del PRD. No obstante lo cercano de los acuerdos el inmovilismo es dominante.

Por su parte el senador Pablo Escudero Morales pone el acento en ofrecer a los connacionales que radican en Estados Unidos, quienes requieren de resultados rápidos y concretos: por ello, hizo un llamado para trabajar de la mano con el Instituto Nacional de Migración y con las secretarías de Gobernación y de Relaciones Exteriores. La intención del senador Escudero Morales es traducir a los hechos en México el talud de declaraciones retóricas sin sustento. En cuanto al nombramiento del Fiscal Anticorrupción el obstáculo proviene de los organismos civiles que ponen en duda los procedimientos de control a disposición de la autoridad; será tarea de abrir oportunidades a candidatos de mayor confiabilidad

LA CONSTITUCIÓN DE LA CIUDAD EN ENTREDICHO, luego de su aprobación y promulgación del código fundamental de la Ciudad de México, misma que despertara tantas ilusiones de avances democráticos. El procedimiento constitucional ha pasado todas las pruebas indecibles, desde la conformación de la representación, la discusión en el pleno y los apretados acuerdos a los que llegaron, ahora enfrenta las impugnaciones constitucionales en la Corte por la PGR, el Senado, y Morena, entre todos mataron otra “gallina de los huevos de oro”, la ilusión democrática de los capitalinos.

LOS DERECHOS HISTÓRICOS DE LOS MEXICANOS sobre los territorios de Estados Unidos no prescriben pese a su ocupación secular, como reconoce el Derecho Internacional, ya que los convenios suscritos por las partes deben ser voluntarios y no derivados de la fuerza, como ocurrió con el Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848. Al respecto, debe consultarse la obra especializada del doctor en derecho internacional, Juan José Mateos, editada en 2010.

Ahora, ante el despotismo del presidente Donald Trump, ha resurgido el tema con la variante de demandar corregir el mal trazo de la frontera, como argumenta el senador Patricio Martínez, donde se incluyen 83 mil hectáreas que pertenecen a México, y la declaración de Cuauhtémoc Cárdenas, con el reclamo de que los tratados de guerra carecen de efectos legales para fijar fronteras limítrofes, es decir los derechos de México no prescriben y el Gobierno de Enrique Peña debe reclamarlos. Este tratado fue cuestionado por mexicanos y estadunidenses.

Es muy probable que en caso de litigar el Tratado Guadalupe Hidalgo no se consiga que se reintegre el territorio de más de dos millones de kilómetros cuadrados a México, pero sí se lograría frenar la construcción del muro de Trump en virtud de la suspensión temporal que se daría por la demanda interpuesta.

Además, la opinión de los estadunidenses recibiría una información histórica que carecen y se entablaría un vínculo de comprensión en parte de ella, la más sensible, aunque queda por resolver la actitud que México tuvo con los pueblos originarios indígenas que fueron también sujetos de un despojo por medio de la guerra. Se abrirían nuevos escenarios pero más allá del racismo y odio post-nazi que alienta el nuevo Gobierno de América del Norte.