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El Observador Parlamentario / Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame

  • Estados y municipios regularán su deuda
  • ¿Sin política de Estado en migración a EU?

El Congreso se encuentra  pasmado, faltan resultados, y sobran justificaciones. El presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, llama a consulta a las presidencias de las comisiones para evaluar avances y dificultades en la elaboración de dictámenes, como llamadas de atención antes de aplicar el reglamento y conminarles públicamente en términos de reglamento.

Es ese entorno, el coordinador de la bancada oficial, PRI, Emilio Gamboa Patrón, presidente de la Junta de Coordinación Política, ofrece presentar el dictamen de la minuta de la Ley de disciplina financiera de estados y municipios, con desbordante optimismo, al considerar que establecerá un “manejo responsable de las finanzas públicas en las entidades con reglas estrictas y claras para contratación de deuda”, lo que permitirá una gestión eficiente con absoluta honradez en el ejercicio del gasto público, “porqué deberán cumplir con los estrictos procesos de transparencia”.

Pero la deuda no es un problema generalizado, sí el de los ingresos: la mitad se concentra en cinco entidades federativas, DF, Nuevo León, Chihuahua, Veracruz y México; otra cuarta parte en Coahuila, Jalisco, Quintana Roo, Sonora y Chiapas.

La deuda municipal se concentra en 54 por ciento en los municipios de cinco estados, Jalisco, México, Nuevo León, Baja California y Sonora.

Asimismo en 25 municipios, encabezados por Tijuana, Guadalajara y Monterrey, se encuentra más de la mitad de la deuda municipal.

El analista David Colmenares considera que “la deuda municipal a septiembre de 2015 asciende a 48 mil 250 millones de pesos, nueve por ciento de la deuda total de estados y municipios, que es de 515 mil 758 millones de pesos”.

De dos mil 445 municipios, 25 representan la mitad de la deuda de todos ellos, concentrada en los ayuntamientos de pocos estados, alrededor de la mitad, en los municipios de cinco de ellos. Los más endeudados son los más grandes en población y en recursos de participaciones, con haciendas públicas de mejor nivel que la mayoría, generalmente capitales económicas y políticas.

Ese es el reto que confronta el optimismo del PRI, pero como una necesidad ante la angustia de razonarla ante la inminente prueba electoral de junio. Habrá elecciones en algunos de los estados que más han incrementado sus deudas los últimos seis años: Zacatecas, Quintana Roo, Chihuahua y Veracruz. Pero también Morelos (en 2018) y Coahuila (en 2017).

¿Hasta dónde incidirá el enajenar el futuro de las ciudades con la emisión del voto?, ya se verá. Lo que se presiente es que esa deuda en parte se aplica en gasto electoral. ¿En compra de voto?, o ¿beneficio social condicionado?

EL GRAN FRACASO de las políticas públicas de protección a la población migrante mexicana saltan a la vista: el “fenómeno Trump” provoca temor debido a sus declaraciones racistas y la amenaza de “guerra” a nuestro país sin mediar agresiones que den lugar, sin descontar las presiones que recibirá la población de origen mexicano americano residente en EU.

El renacimiento del resentimiento “totalitario” causa de la Segunda Guerra Mundial, es responsabilidad de sus simpatizantes electorales, lo que corresponde a los mexicanos es analizar las causas de una postración del espíritu nacional a la que se llegó por la falta o la equivocación de las políticas públicas de referencia.

¿Qué tanto desarticuló el principio de identidad nacional privilegiar la “doble nacionalidad”, seguida de la “no pérdida de nacionalidad”, acompañada del “voto en el exterior”, e incluso “representantes migrantes” en el Congreso federal y algunos locales, como Chiapas donde recientemente dejó una crisis de fraude”, llegando incluso a proponer la formación de una jurisdicción electoral de corte migratoria.

¿Cuál fue su impacto?, ¿su utilidad o ineficiencia”.

Y la siguiente conjetura necesaria ¿Qué debimos o deberemos hacer?

Es una pena ver al país sin un liderazgo serio que le permita responder con dignidad a quienes se sienten invadidos, por la incapacidad del Gobierno de México para evitar la fuga de trabajadores y cerebros a EU.