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El Observador Parlamentario / Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame

  • El vacío legislativo en Semana Mayor
  • Corrupción ante las elecciones

El Congreso decidió irse de vacaciones, una decisión en apariencia normal y esperada. No obstante, surgen algunas conjeturas: la aparición de un vacío legislativo, la competencia de iniciativa entre poderes y la competencia de iniciativa con los ciudadanos. Bajo estos signos de presión, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano Grijalva, llamó al Congreso de la Unión a hacer historia en la batalla contra la ilegalidad, aprobando las leyes reglamentarias que permitan hacer operativo el Sistema Nacional Anticorrupción. El Congreso entra al vértigo de velocidad para dar resultados antes que finalice el periodo de sesiones ordinarias el próximo 30 de abril.

El vacío legislativo se caracteriza por la falta de coordinación entre las Cámaras y la carencía de jerarquía que la Junta de Coordinación Política debe otorgar a los proyectos de dictamen, por otra parte, las comisiones no cumplen con los trabajos correspondientes y los pre-dictámenes de los asuntos que les son turnados, de tal suerte las iniciativas de los legisladores se presentan sin ningún orden, terminando en la congeladora sin ser tomada en cuenta.

En relación a la competencia entre poderes, los decretos, minutas y leyes que son aprobadas por el pleno, disponen del siguiente orden: las preferentes del Ejecutivo, las constitucionales del Ejecutivo, la de la mayoría oficial y las consensadas por la oposición negociadas con la mayoría.

Respecto a este paquete es donde se sitúan la aprobación de las leyes anticorrupción, de transparencia, de mando único, de desaparición forzada, la de control financiero de deuda de Estados y municipios. Se trata de un bloque de propuestas de inminente aprobación, entre otras razones, debido a la celebración de elecciones del 5 de junio.

¿Por qué la anticorrupción debe aprobarse antes de las elecciones? Una de las motivaciones se establece en la elaboración del discurso de campaña, debido a que el Gobierno y partidos se encuentran dañados gravemente por actos de corrupción y requieren, por tanto, de enmendar y comprometerse a no repetir conductas deshonestas.

De igual modo Gobiernos locales, presidentes municipales, y partidos políticos han abusado del endeudamiento de sus haciendas hasta agotar el futuro de sus finanzas. El mensaje a la ciudadanía será en torno a no repetir abusos y derroches que dañen la vida local. La agenda del Congreso se enmarca severamente con el reclamó electoral de una ciudadanía escéptica y frustrada al grado de estar impedida para utilizar el voto de castigo como guía de inconformidad.

Por lo que respecta a otras reformas, en espera de su aprobación, existe una relación condicionada entre un ejercicio de poder concentrado y una seguridad de protección ciudadana; tal es caso de la relación interdependiente del mando único con la iniciativa de desaparición forzada, donde es muy claro la vinculación entre el poder y los ciudadanos.

El último relativo a la iniciativa de los ciudadanos, alcanzó su mayor potencial con la iniciativa tres de tres, referente a que los candidatos presenten declaración de bienes, pago de impuestos y conflicto de intereses. El éxito de esta iniciativa es la entrega de 300 mil firmas que desbordan y triplican las requeridas reglamentariamente. Es decir, es sumamente popular y se encuentra respaldada por instituciones de educación superior.

La iniciativa es un avance significativo pero no resuelve “los agujeros negros” del dinero sucio que condicionan una campaña en la emisión del voto y también lo condiciona la conformación de los cargos, en especial los de seguridad.

Además, el punto básico de la corrupción es la impunidad, tema sobre el cual existe un control insuficiente de las finanzas públicas por medio del Congreso, a través de la Cuenta Pública que ejerce la Auditoría Superior de la Federación, de tal suerte que gobernadores, presidentes municipales, funcionarios de empresas productivas realicen ilícitos que les proporciona abundantes fortunas sin control ni responsabilidad, ni sanción alguna. Como Moreira, Duarte entre otros.

Las finanzas del Estado mexicano se ejercen fuera del control del Congreso, teniendo en cuenta que el sistema presidencial vigente se sustenta en la no responsabilidad del Presidente, “piedra de toque” que genera la impunidad-corrupción en toda la pirámide del poder.