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El Observador Parlamentario / Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame

  • La oposición de equilibrio negociador en el Senado
  • Embajador Sada, y la “vieja diplomacia” del TLCAN

El Congreso marcha contra reloj, el Periodo Ordinario llega a su fin y aún hay dictámenes pendientes de aprobación por falta de acuerdo.

La sesión de los diputados dio lugar al reclamo contra las expresiones de discriminación racial y odio de Donald Trump contra los mexicanos, se demandó que la Secretaría de Relaciones Exteriores interponga una acusación ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

En el Senado, la estrategia de la oposición ha sido la de negociar en base a un intercambio compensado, si el bloque mayoría PRI-PVEM, busca apoyo de votos en Reformas Constitucionales se otorgan a cambio de que  apoye a su vez, reformas de la oposición. Ese método lleva un ritmo lento pero de más carga democrática.

Se requiere la aprobación del Pleno del Senado de cuatro leyes, ratificar un convenio bilateral y elegir integrantes del sistema público de radiodifusión. Los trabajos en Comisiones se ha intensificado para disponer de los dictámenes.

Entre las propuestas por aprobar se encuentran en el Senado: las Leyes Secundarias del Sistema Anticorrupción y Ley contra la tortura, la desaparición forzada y de ejecución penal. El coordinador de la mayoría, senador Emilio Gamboa Patrón,  confía en obtener los acuerdos necesarios, “pequeños ajustes” mientras la oposición; senador  Fernando Herrera Ávila, PAN, afirma concluir la próxima semana”, así como el senador Miguel Barbosa, PRD, confía en que la mayoría examine y fije su postura sobre los proyectos de dictamen.

La estrategia del bloque opositor ha consistido en marcar un intercambio compensado al exigir la aprobación del Sistema Anticorrupción a cambio de dejar pasar el Mando mixto de seguridad. La negociación legislativa  le permite alcanzar logros.

EMBAJADOR EN ESTADOS UNIDOS.  La comparecencia  de Carlos Manuel Sada Solana propuesto por el presidente Enrique Peña Nieto como nuevo embajador ante los Estados Unidos, fue aprobada por las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores.

Los senadores miembros de las comisiones llevaron una sesión cómoda y de elogios.

La presidenta de la Comisión de Relaciones exteriores, senadora Gabriela Cuevas, consideró la comparecencia como exhaustiva  y pidió se aplicara una reforma integral en la política exterior.

El diplomático con 25 años de experiencia consular, en su exposición se basó en ocho ejes temáticos sustentados en una estrategia que llamó “política de Estado” para posicionar los intereses de México de manera permanente consultada permanente

Para el embajador Sada Solana, la percepción negativa que se tiene de México en Estados Unidos, ha salido a relucir en la contienda electoral, debe llevar a una profunda reflexión. “Esta percepción está apuntalada por estereotipos negativos y no corresponde a la realidad de nuestra relación y a la profundidad e interdependencia de nuestras interacciones”. La relación la calificó de “indispensable”, aunque de verdad es inevitable.

Salieron a relucir tres nacionalidades exitosas, la turca en Alemania, la hindú y la judía en EU, como de seguimiento.

Destaca en el proyecto del nuevo embajador la intensificación del trabajo de la red consular con los mexicoamericanos y migrantes, legales e indocumentados para generar una política de ofensiva diplomática a favor de los nacionales, con los principios rectores de la política migratoria derivada del Tratado de Libre Comercio de la América del Norte, es decir favorecer privilegiadamente la nacionalidad mexicana para los residentes en el exterior, en los términos de la que fue la “doble nacionalidad” primero, y después  “no perdida de nacionalidad” .

La aparente “estrategia integral” no es innovadora, se sustenta en el viejo esquema de “veinte años atrás”  basado en la integración selectiva comercial y excluyente poblacional, del TLCAN cuyas consecuencias saltan ahora por doquier, como un proyecto de asimilación y no de integración. Donde al privilegiar solo la nacionalidad de la población migrante dio como resultado el olvido, marginación y degradación de la nacionalidad de la población nativa.

Hoy la nacionalidad mexicana es una nacionalidad marginada, referida a la de los Estado Unidos no es valorada.