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El Observador Parlamentario / Antonio Tenornio Adame

  • Antonio Tenorio Adame

* El presupuesto en la recta definitiva: presiones y conflictos

* Medalla del Senado con dos visiones de México diferentes

El Congreso llega a su fase estelar del ejercicio de sus facultades: el Ejecutivo federal enviará (Constitución, artículo 74, IV) a la Cámara de Diputados la propuesta de proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación de 2016, a más tardar el 15 de noviembre, para su revisión, examen y aprobación.

El presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, recibió casi 100 mil firmas de ciudadanos reclamando reducir a la mitad los recursos federales destinados a los partidos políticos, iniciativa bien acogida proveniente de senadores panistas, siendo considerada digna de asegurar su trámite de discusión; añadió el presidente del Senado que en tiempos de austeridad el gasto debe ser eficiente para ganar credibilidad.

Las innovaciones del presupuesto Base Cero han fracasado por falta de recursos no comprometidos, los ajustes en las pensiones se dan en las universidades y Pemex, entre otros; la carencia de ingresos es inminente ante la baja de precios del petróleo y el recorte impuesto por la transferencia obligada por la supresión de la ordeña de los ingresos fiscales a Pemex con la privatización.

En ese marco de decisiones apresuradas se monta el nombramiento de los dos ministros de la Corte, el coordinador del PRD en el Senado, Miguel Barbosa Huerta, señaló las negociaciones del Gobierno federal en torno a los nombramientos ministeriales, así como otros nombramientos pendientes, entre ellos, el de un magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. De igual manera, el coordinador del PAN, Fernando Herrera Ávila, hizo hincapié en esa tardanza de apretar tiempos para obligar a suprimir discusiones y consensos.

Los discursos de la Medalla “Belisario Domínguez” que se han pronunciado por ciudadanos eméritos son semblanzas históricas del pensamiento político de la nación. Sus 51 versiones, incluida la presente, son plurales y disímbolas, pero representan aspiraciones por el bien de la nación.

Quizás el exceso republicano de rechazar a la monarquía con la prohibición constitucional de recibir grados honoríficos de gobiernos extranjeros sin previa solicitud de permiso para usar condecoraciones, explica los recelos, como ocurre con la asignación al ciudadano Alberto Baillères, en condición de empresario, pero como ciudadano mexicano y en razón de su discurso pronunciado como compromiso de “su gran amor a México”, explica su otorgamiento.

Los dos discursos escuchados en la sesión solemne del Senado fueron diferentes. El del senador Roberto Albores, redundante en citas académicas con sesgo partidista, donde el filón chiapaneco resaltó a Neruda y a Benedetti, planteó como modelo de desarrollo el de Sur Corea, sin tomar en cuenta los factores de la revolución geoestratégica que impone la guerra económica mundial. En razón inversa se explica también nuestro atraso. Fue el discurso del desarrollo de fuera adentro.

Elocuente y ponderado fue la alocución del recipiendario, pero sobre todo respetuosa y cauta. Mencionó las influencias recibidas por maestros del pensamiento mexicano, reconoció a sus antecesores y difirió en su visión de México a la del senador chiapaneco; el desarrollo desde y hacia dentro.

Estimó que el desarrollo de México en dos generaciones, la que le antecedió correspondiente a su padre, como la forjadora de la “reconstrucción nacional”, la del México mestizo.

En tanto, la generación propia con esfuerzo racional fue la que impulsó las instituciones del IMSS. Infonavit, SAR; impulsó la salud y la educación con fundaciones privadas.

Así, en la descripción de las dos generaciones se diseña la presencia del Estado-nación que sucumbió en la expansión del “transformación profunda” de la globalización, como se dijo con anticipación, donde se diluye el Estado-nación, para dar paso a las reformas estructurales, cuya transcendencia en 20 o 50 años, en el “optimismo del gran futuro del país” por el ciudadano ameritado, se alcanzará el México que queremos.