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El otro Miguel Ángel que verá el papa Francisco… / María Antonieta Collins

  • María Antonieta Collins

Desde la Ciudad de México

Con unas cuantas giras papales en mi haber, no solo en México, sino en otras partes a donde un Papa haya ido, me encuentro con la sorpresa -que seguramente también notará el papa Francisco apenas se acerque a recibir las llaves de una ciudad- acto, que por demás está decir, que en su papado ha recibido en forma numerosa.

Pero la entrega de estas llaves de la capital mexicana será diferente… multitudinaria, sin duda.

Podrá voltear al norte, al sur, al este y al oeste del magnificente Zócalo, que fue la plaza de la gran Tenochtitlán, y verá a su alrededor seguramente a miles que lleguen ahí sin importar si son católicos o no.

Miguel Ángel Mancera, cabeza de esta gran capital y quien en 1979 era solo un joven abogado litigante que vivía en la colonia Narvarte, y quien se conformara con ver por televisión la llegada del entonces primer papa, de Juan Pablo II en visitar México, solo pudo ver a la distancia al Papa hoy santo, y no pudo olvidar aquella imagen de entonces… y pensar ahora en sus conciudadanos.

“Si no iba a haber actos masivos en la Ciudad de México, pensamos que lo mejor sería que las llaves de una ciudad que recibe con los brazos abiertos a todo el visitante no se debieran dar en un lugar a donde solo unos cuantos lo puedan ver. ¿Cuántos pueden caber en el cabildo de la ciudad, que es el sitio donde usualmente las llaves se otorgan? ¿Cien? ¿Doscientos? Es entonces cuando nos preguntamos: ¿por qué no hacerlo en el centro de la gran plaza del Zócalo, donde cientos o miles que lleguen sin importar su creencia puedan ver al papa Francisco, el primer Papa hispano, ahí en el corazón de nuestra capital, que recibe a este mensajero de la paz?”.

Pregunto a Mancera si puede abstraerse de sus propias imágenes como un joven capitalino en 1979 y las de ahora, cuando será a aquel joven entonces anónimo, precisamente a quien hoy le toque darle la bienvenida y las llaves como jefe de Gobierno de esta capital.

“No, por supuesto que no. Recuerdo perfectamente que trabajaba en una oficina legal en el sur de la ciudad y que por televisión nos iban mostrando el recorrido del Papa y que entonces nosotros, los que pudimos estar alrededor de la televisión, lo vimos muy cerca, pasando incluso debajo de donde estábamos trabajando, pero nada más”.

Fue ese deseo de que todos los que quieran y no puedan hacerlo por otros medios vean al papa Francisco en el Zócalo el que lo movió. Pudo haberlo hecho como otros dejándolo para pocos. El protocolo es el protocolo. Así había sucedido en muchos países, pero una decisión basada en los sentimientos de los demás será la que cambie y dé oportunidad a los que no la hubieran tenido.

Pero hay más planes de este Miguel Ángel con el papa Francisco: será el que acerque la capilla Sixtina a los capitalinos, ya que con las fotos que reproducirán la famosa capilla del Vaticano muchos podrán conocerla también en una especial exposición.

“Se trata –dice- de una serie de cientos de fotografías de la Capilla que reproducirán el lugar para que todos aquellos que no puedan ir al Vaticano a conocer la verdadera, la conozcan desde aquí en una forma y tamaño real. Hemos pensado originalmente en una muestra que pueda convertirse en una exposición que sea itinerante, es decir, que pueda recorrer todo el país, pero que será inaugurada también en el Zócalo de esta capital”.

Dicho esto, con Capilla Sixtina incluida en su viaje, es por eso que decimos sin equivocación que Miguel Ángel Mancera… este será el otro Miguel Ángel que en México verá el papa Francisco sin duda alguna.