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El Papa, más abierto con los medios de comunicación

  • Jorge Sandoval

Jorge Sandoval G / Corresponsal

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex).- El cambio de actitud con los medios de comunicación de Francisco. De mostrarse sumamente reacio, por no decir desconfiado, en su época de obispo y cardenal, pasó a una inusitada apertura como Sumo Pontífice. Son innumerables las entrevistas concedidas por Bergoglio a partir del 13 de marzo de 2013, cuando se convirtió en el primer Papa latinoamericano en la historia de la Iglesia. Al grado que el director del diario vaticano Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, ha publicado recientemente un libro que recoge las casi 600 preguntas que 86 periodistas de diversas nacionalidades han dirigido a Francisco.

Y pensar que habían sido necesarios casi nueve años, tres de trabajo propiamente dicho y seis para convencer al entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio a prestarse a la realización de un libro-entrevista que narrase su vida y su pensamiento. Pocos habrían vaticinado, cuando en 2010 los periodistas argentinos Francesca Ambrogetti y Sergio Rubín publicaron “El Jesuita”, que ese volumen de 192 páginas difundido en apenas 4 mil copias, tres años después se habría convertido en un “best seller” editado en 20 países en 15 idiomas.

“Era el 10 de abril de 2001 cuando pensé en escribirlo, exactamente cuando en un seminario religioso al que participaba Bergoglio un periodista ruso me dijo que ‘sacerdotes así valen la pena’”, En ese momento –recordó en una entrevista Ambrogetti- comprendí que había mucho más material ‘adentro’ de ese hombre y pensé en el libro. Hablé con Sergio Rubín, un colega especialista de temas religiosos. Para él la idea era buena pero también se declaró seguro que el arzobispo de Buenos Aires ‘nunca habría aceptado’”.

La periodista y escritora argentina prosiguió con su narración: “Después le dejé a Bergoglio un recado en ocasión de un encuentro e fin de año con los periodistas. Lo vio, se lo guardó y me dijo que lo habría pensado. Volví a la carga el año sucesivo… él nunca me decía que no, pero tampoco que sí.

“Seguimos adelante durante años. Finalmente, cuenta Ambrogetti, en 2006, después de que había sido candidato a Papa en el cónclave de 2005, volvimos a insistir. Al principio nos recibió con una cierta reticencia y después recogió unos papeles y nos dijo: ‘aquí están todos mis discursos, hagan lo que quieran con ellos’. Sin embargo, comprendimos que no tenía sentido hacer una recolección de sus puntos de vista… nosotros queríamos una entrevista. Se lo dije y él me dio razón. En ese momento, entre una y otra cosa, empezó a responder y así estuvimos hablando varias horas”.

La cita era cada lunes –continuó la coautora de “El Jesuita”-. “Nos dijo que nos esperaba a las 8:00 de la mañana. Demasiado temprano para nosotros periodistas acostumbrados a desvelarnos; le preguntamos sí podíamos vernos a las 10 y después de un estira y afloja nos pusimos de acuerdo en vernos a las 9. Cada vez transcurríamos unas dos horas y media. Todo empezaba con breves platicas sobre el futbol entre Sergio Rubín y Bergoglio y sucesivamente iniciaban las preguntas y las respuestas… Y así fuimos adelante por dos años con unos veinte encuentros”.

-¿Qué cosa dijo Bergoglio del resultado final?

“Cuando vio la portada no le gustó por su cara… Era lo de menos… Lo importante era que, ¡finalmente!, el libro-entrevista estaba hecho”.

De esta manera, del Bergoglio poco propenso a hablar con los medios de comunicación, se paso a partir del 13 de marzo de 2013, una vez elegido, al papa Francisco más que disponible a “enfrentarse” a ellos, como lo demuestran las varias entrevistas concedidas a los principales diarios italianos, así como a órganos de información de otros países, sin contar con las ruedas de prensa durante los vuelos en ocasión de sus viajes internacionales. En el libro del director del Osservatore Romano se recuerda también que la primera entrevista a un Papa se remonta a 1892 con León XIII. Sin embargo, pasaron 73 años para registrar la de Pablo VI, el primero en encontrar, aunque raramente, a los representantes de los medios de comunicación.

Cabe señalar que fue Juan Pablo II el primer pontífice en romper definitivamente el “muro” que frenaba a los medios en su intento por entrevistar al jefe de la Iglesia católica. Lo hizo, ante el asombro general, en el primer viaje de su pontificado, a México, del 26 al 31 de enero de 1979. En el vuelo de ida, el Papa polaco quiso saludar personalmente y responder a las preguntas de cada uno de los periodistas a bordo. Testigo del evento sin precedentes fue El Sol de México, único diario mexicano en esa comitiva papal.

A partir de entonces, las entrevistas a bordo de los vuelos pontificios se han convertido en un hecho habitual, confirmado por Benedicto XVI y ahora por Francisco.