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El Partenón de libros prohibidos

  • Leer la clave del poder: Andrea Balanzario Gutiérrez

Cien mil libros prohibidos fueron el material elegido por Marta Minujín —una de las artistas argentinas más interesantes— para su monumental obra, concebida y ejecutada, para “celebrar la recuperación de la democracia” en su país.
En la edición XIV de la exposición Documenta, la muestra de arte contemporáneo más importante del mundo, misma que se podrá visitar en Alemania, hasta el 17 de septiembre en la ciudad alemana de Kessel. “Cien mil libros, 100 días, 100 artistas, un Partenón que replique al original (70 metros por 30 de superficie y 19 de alto), esta obra se termina cuando se leen los libros”, afirma Marta Minujín, quien prefiere el arte colosal; en este caso el arte que invita a pensar en los sistema totalitarios, los mismos que satanizan a los libros como vehículos de conocimiento, de auto transformación e instrumento
de liberación.

“Esta instalación va a ser un escándalo, porque es una obra monumental de colaboración masiva”, dijo Minujín sobre esta instalación que es un monumento a la vez a la tiranía y a la inconformidad. Los estados que prohíben los libros terminan ofreciendo las armas certeras, pero en su contra, porque el alimento innegable de cada persona es la facultad de superar sus coordenadas espacio temporales, para acceder a otras reflexiones que complementen la natural demarcación vital de cada uno de nosotros. Al incluir un título en la lista negra, se le hace un favor; será buscado hasta leerlo, sin embargo, en México tenemos otro Partenón de libros prohibidos: las escuelas. Los programas de lectura han probado ser ineficientes para formar lectoras y lectores, todo lo contrario, cumplen a la perfección su objetivo, alejarlos para siempre de la lectura reflexiva. Compra, lee, obsequia y dona libros interesantes, como estos ocho títulos: