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El paso de de la muerte…

  • Gabriela Mora

Sabemos que el gobierno del estado de Morelos aseguró que, desde el mes de abril, recién estrenada una de las obras más suntuosas de este gobierno –el llamado “Paso Express” de Cuernavaca a Acapulco y viceversa-,  se pidió a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que se atendieran los “puntos de riesgo”; eso hace unos días terminó en una trampa mortal para padre e hijo: el pasado miércoles  Juan Mena López y Juan Mena Romero fallecieron  al caer el Jetta en que se transportaban a iniciar sus labores cotidianas en el ya famoso socavón, que se abrió apenas a tres meses de la inauguración de una de las obras maestras de la administración peñista.

A decir de los documentos inmediatamente exhibidos, la Comisión Estatal de Protección Civil de Morelos (CEPCM) tenía identificados este punto luego de los recorridos realizados por la vialidad, a  lo que la SCT hizo caso omiso, pero además, el secretario de Gobierno, Matías Quiroz, envió un oficio a la Delegación de esa dependencia dos meses después  de inaugurada la obra por el presidente Enrique Peña Nieto, con el afán de insistir  en la necesidad de atender las zonas de riesgo.

A decir de la Delegación Estatal de la Secretaría de Comunicaciones, existía el compromiso de instalar defensas metálicas en los puntos considerados como “zonas de riesgo” además de realizar la limpieza de rejillas de los recolectores pluviales… La fuerza de la naturaleza les ganó, vencieron los tiempos y hoy una familia llora la pérdida de dos seres queridos en tanto México llora la negligencia, la omisión, la desventura de esta realidad…

Como respuesta en el comunicado emitido el día de los hechos, la SCT  señaló: “Las acciones no se realizaron de manera inmediata”…  Lo cierto es que el secretario Gerardo Ruiz Esparza, se ve obligado a dar una explicación sobre las inexplicables omisiones ante los señalamientos realizados por  el gobierno de Morelos; sin embargo, el mismo miércoles el titular de la SCT reiteró que el Paso Exprés es una obra 100% segura, no obstante, se comprometió también a sancionar a los responsables en caso de haberse tratado de una omisión técnica…

Momentos antes de su inauguración, Ruiz Esparza conducía un vehículo por la vía al tiempo que alguno de sus ayudantes producía un video –subido a la página de YouTube de la SCT-, en el que presumía: “Esta obra tiene un costo de dos mil 200 millones de pesos… Se cambió el material de asfalto a concreto hidráulico, un material mucho más resistente que, sin duda, le va a dar una vida de cuando menos 30 o 40 años, sin tener que hacer ninguna reparación, porque el concreto de asfalto es mucho más sensible al calor, a la lluvia…”, pero además, el secretario detalló que para la construcción del Paso Express hubo de dotar con servicio de drenaje a las comunidades que rodean la construcción, además de una línea hidráulica de dos kilómetros de longitud, al tiempo de exaltar al Clemente Poon Hung, director general de Carreteras y a José Luis Escobedo, director general del Centro SCT en el estado de Morelos, “quienes han sido prácticamente los responsables de la ejecución de esta importante obra…”, agregó el entonces orgulloso secretario.

Momentos después, en su discurso de inauguración, el presidente Enrique Peña Nieto declaró: “Esta obra viene a modernizar el paso que se hacía por la ciudad de Cuernavaca, el cual con los años se convirtió en una zona de enorme tráfico; y que tomaba eventualmente una hora o más poder cruzar; eso llevó a que a Acapulco se hicieran prácticamente cinco horas y alejaba a muchos interesados en visitar el puerto”.

Adicionalmente, entre los beneficios que exaltaban la obra se mencionaba: “Aumentar la seguridad de los usuarios para reducir el riesgo de accidentes en esta carretera por las características físicas actuales de la superficie de rodamiento, así como de las dimensiones del carril y acotamientos…

Tres meses, solo noventa días bastaron para que, pese a las advertencias y recomendaciones de vecinos, autoridades estatales y municipales, se transformara el rostro del entusiasta secretario: un socavón a la altura del kilómetro 93, en la comunidad de Chipitlán, Morelos, atracó el auto de la familia Mena con padre e hijo, adentro…

“Cuando vienen este tipo de lluvias y el acarreo de basura de las zonas urbanas, es lo que provoca esto”, señaló Ruiz Esparza aludiendo la responsabilidad de la lluvia, la basura en el drenaje –con años de construcción-, y del subsuelo. ¿Qué no el drenaje lo habían construido y/o adaptado para el Paso Express?

La “obra magna” duró apenas tres meses… ¿Y los recursos invertidos? ¿Y el presupuesto excedido? ¿Quién será ahora responsable? El caso es que hubo un hoyo negro en el costosísimo concreto hidráulico que habría de durar entre 30 y 40 años… los protagonistas principales, el agua y la basura… Ciertamente esto no puede quedar así.

gamogui@hotmail.com