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El PRI frente a las elecciones

  • José Luis Camacho

“Ellos (los mexicanos) están sufriendo por nuestra demanda de drogas y lo tenemos que reconocer”.

John Kelly,secretario de Seguridad Nacional  de Estados Unidos.

Como no sucedía desde hace años, la agenda pública de México se encuentra colmada con temas de gran interés para la población en general. Mientras nuestra política exterior ocupa gran parte de su empeño y trabajo en la relación con Estados Unidos de Donald Trump, en la esfera nacional el tema de la detención de Javier Duarte, las elecciones en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, la lucha contra la inseguridad y la corrupción, así como la actividad del Congreso de la Unión en diversos rubros, son las noticias sobre las que los mexicanos nos informamos y opinamos todos los días.

En este contexto es que los partidos políticos en México enfrentan el gran reto no solo de ser caja de resonancia de las inquietudes y exigencias sociales, sino también de ser los responsables de que sus militantes en responsabilidades públicas cumplan con sus atribuciones a plenitud y no permitan la comisión de delitos ni mucho menos que éstos queden impunes.

En la actualidad, del espectro de ocho partidos políticos nacionales no hay alguno de ellos que pueda decirse plenamente de oposición, pues cada uno en distinto orden y en distintas posiciones, desempeña tareas de Gobierno.

Ya sea a través de legisladores federales o locales, integrantes de ayuntamientos, gobernadores o la mismísima Presidencia de la República, todos tienen frente a sí la oportunidad de llevar a la práctica sus programas y propuestas de Gobierno y rendir cuentas a la sociedad.

Por ello, en lugar de referirse a un partido en el Gobierno, bien valdría la pena hablar de los partidos en el Gobierno, ya que éste engloba a los tres órdenes de Gobierno, a los tres poderes públicos y a los órganos autónomos.

Uno de esos partidos políticos es el Revolucionario Institucional (PRI), institución con mayor historia y prosapia política, pues sus orígenes se remontan a 1929, mientras que los del Partido Acción Nacional (PAN) son de 1939 y los del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de 1989.

A diferencia de hace algunos decenios, la pluralidad política hoy es una realidad que se vive en todos los aspectos de la esfera pública, lo cual ha traído consigo una mayor transparencia, rendición de cuentas y también eficacia gubernamental.

En esta nueva y mejor realidad mexicana, los partidos políticos enfrentan el reto permanente de no solo atender las exigencias ciudadanas, sino también proponer rutas sobre las cuales transitar y ofrecer alternativas de desarrollo para la población.

Y 2017 ha sido el año propicio para ejercitar esa habilidad y demostrar a la sociedad que sus ofertas de campaña no son pasajeras ni irrealizables, sino producto de experiencia, capacidad y talento.

El PRI, teniendo como presidente nacional a Enrique Ochoa Reza, ha demostrado tener la capacidad de dar respuesta a cada uno de los temas que interesan y preocupan a la población, al tiempo de ejercer a cabalidad, en persona de sus militantes, a trascendentes responsabilidades de Gobierno.

No es un aspecto menor que un partido político tenga capacidad de respuesta y de propuesta, pues su propia naturaleza consiste en respirar la política y abocarse a ella.

Con el mayor número de militantes registrados y con la mayor estructura partidista del país, el PRI consolida su competitividad y capacidad de llevar a la práctica sus ideales, programas y planes, pues a base de trabajo, unidad y empeño, los priístas de todo el país han cerrado filas y demostrado responsabilidad y coherencia en su actuar.

Con los resultados de Gobierno y propuestas de campaña serias y responsables, los candidatos priístas guiados por Enrique Ochoa Reza se aprestan a dar la pelea y ganar.
camachovargas@prodigy.net.mx

@jlcamachov