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El principal error del PRI

  • Ramón Ojeda Mestre

Ramón Ojeda Mestre

“El libro del Mormón es un volumen de escritura sagrada semejante a la Biblia. Es una historia de la comunicación de Dios con los antiguos habitantes de las Américas y contiene la plenitud del evangelio eterno. Escribieron el libro muchos antiguos profetas por el espíritu de profecía y revelación. Sus palabras, escritas sobre planchas de oro fueron citadas y compendiadas por un profeta e historiador llamado Mormón. El registro contiene un relato de dos grandes civilizaciones.Una llegó procedente de Jerusalén en el año 600 A.C., y tiempo después se dividió en dos naciones conocidas como los Nefitas y los Lamanitas.

La otra, dicen, había llegado mucho antes, cuando el señor confundió las lenguas en la Torre de Babel. Este grupo se conoce con el nombre de Jareditas. Después de miles de años, todos fueron destruidos con excepción de los Lamanitas, “los cuales son los principales antecesores de los indios de Las Américas. ”Esto es lo que explica, textualmente, el Libro del Mormón, publicado por la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en Salt Lake City, Utah, EU.

La designación presidencial del nuevo dirigente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI es el peor error que haya cometido ese instituto político en los últimos 50 años, revela un total desconocimiento de la esencia de un partido político. Desconocimiento en una doble acepción: como ignorancia y como desdén o desprecio hacia sus integrantes o a quienes simpatizan con esa alineación.

Pareciera que se hubiera guiado por el libro del Mormón que ve en los Lamanitas el origen de mayas, toltecas, olmecas, aztecas, zapotecas, mixtecas, pimes, mayos, algonquinos, yumanos, zeltales, tzotziles, tojolabales, guaycuras, cochimíes, pericues, pápagos, sioux, mixes, tarahumaras, huicholes, mazahuas, otomíes,coras, purépechas, tlapanecos, triquis, quikapues, et al.

Esto es, la rupestre designación, burda y errónea, del nuevo presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, es la puntilla para lo que alguna vez intentó ser verdaderamente un partido “revolucionario” y es que refleja el desconocimiento total de lo que es el abigarrado entramado del pueblo de México. Un gobierno que no sabe cómo es el pueblo, ni lo entiende, ni lo sirve y a ello se debe todo este maremágnum de desencuentros, enfrentamientos y crispaciones que estamos padeciendo en esta empobrecida patria nuestra. Hay algunos que consideran, benévolos, que es una deliberada decisión para acabar de una vez por todas con lo que fue la continuación del PNR y del PRM.

No hubo el menor recato, algún pudor, la mínima delicadeza o el poco decoro o sutileza, para imponer, en los tiempos de cólera que vivimos, a un Blend de Virgilio Andrade y de Aurelio Nuño. Uno que no es priísta, ni pertenece a partido alguno, podría regocijarse de que, de una vez por todas, se desmorone esa carcomida estructura electorera, pero no es así, para nada debemos alegrarnos de que le vaya mal al PAN, al PRD o al PRI o cualquiera de los partidos políticos, porque como lo señala el artículo 41 (premonitorio) en su inciso I, “Los partidos son entidades de interés público” que tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática.

Es decir, teóricamente, cuando le va mal a un partido nos va mal a todos. Sin embargo, el haber excogitado a un corifeo tan desangelado, por vivillo que sea, marca claramente una frustránea preterintencionalidad. Lástima Margarito. A quienes los dioses quieren destruir empiezan por enloquecerlos por vanidad.

rojedamestre@yahoo.com