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El problema prioritario de México: la pobreza

  • Mireille Roccatti

«Tempus omniarevelat »**

Hoy, México enfrenta serios y graves problemas. En los últimos días, semanas o meses algunos sucesos agudizaron la gravedad de varios que desde hace tiempo nos agobian. La inseguridad, la corrupción y la impunidad son problemas que corroen la vida nacional. Otros graves problemas son los económicos; la pérdida de valor del peso, la caída del precio del petróleo y el consecuente ajuste al gasto público. Estos problemas; los sociales y los económicos representan los modernos caballos del apocalipsis que nos aquejan.

En lo social, la corrupción, ese mal endémico que nos atosiga desde hace siglos, requiere de acción conjunta de sociedad y Gobierno. El Sistema Nacional Anticorrupción, recientemente implementado, busca atender este endémico problema nacional.

La plena vigencia del Estado de Derecho y la edificación de un Estado Democrático de Derecho es tarea inacabada que requiere del concurso de toda la colectividad y nada se remedia con lamentos y menos con regodearse con que las cosas marchen mal. Y parecen ser legión quienes se solazan en nuestras carencias materiales o que desean y ansían que al Gobierno le vaya mal.

Y tampoco resultan racionales las exigencias y reclamos de ciertos sectores sociales o de la comentocracia de imponer el “orden público” mediante el uso de la fuerza para procesar el descontento social de los maestros disidentes, por citar un conflicto social vigente.

Un problema – endémico también – es la pobreza de la mayoría de nuestra población, resulta- en mi opinión- el más grave. Estimo que su atención debe ser la prioridad del Gobierno, desde luego, pero también de la sociedad en su conjunto. Esta situación que desde la Colonia impresionó al Barón Von Humboldt; y que impulsó al generalísimo Morelos a convocar a “moderar la riqueza y la indigencia” en los Sentimientos de la Nación, sigue siendo el tema prioritario. Es inaceptable que la mitad de los mexicanos vivan en pobreza.

He afirmado y lo reitero: la mayor violencia que sufre nuestra patria es la pobreza. Las evaluaciones sobre la política de desarrollo social, nos muestra que los retos siguen siendo enormes, que pese a los recursos y la concertación de acciones de los programas federales, estatales y municipales, se requiere de mayor coordinación, de reenfocar políticas de fusionar programas y eficientar el gasto público.

La cobertura de servicios básicos, como: educación, salud y vivienda, la calidad de los servicios no ha crecido. La calidad de los servicios para la población en pobreza y pobreza extrema es aún insuficiente y el acceso efectivo no favorece a grupos indígenas, discapacitados, adultos mayores y mujeres.

El poder adquisitivo del ingreso se ha reducido desde 1992. Las crisis económicas de 1994 y 2009 y la volatilidad de los precios de los alimentos desde 2007, son algunas de las causas. El ingreso real de las familias ha caído desde 1992 y en 2014 no recuperó el nivel que tenía en 2007. La calidad de los servicios educativos y de salud es aún insuficiente para la población con menos ingresos. La numeralia, seria inagotable.

El reajuste del gasto, en el presupuesto de 2017, requerirá hacer más con lo mismo, y perseverar con constancia y tenacidad en lo que estamos haciendo bien. Los mexicanos hemos vivido, a lo largo de nuestra historia, momentos aciagos y los hemos superado. Hoy no es momento de discordia y confrontación. Los retos y dificultades que enfrentamos necesitan del concurso de todos, rechacemos los llamados a la violencia irracional. Procesemos nuestras diferencias por los cauces institucionales.

**«El tiempo lo revela todo». Tertuliano