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El que calla, otorga… / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Horas antes de la publicación de la respuesta de Vidulfo Rosales a una pregunta sobre quiénes serían los responsables de la desaparición de los 43, hubo quienes afirmaban que la versión era “apócrifa” porque, decían, no es posible el giro que le da a los hechos. Confirmé por diversos canales la veracidad de la información y todas concluyeron lo mismo: es auténtica.

Suponía que después de que El Sol de México publicó la información en primera plana, se vendría el mundo encima y que los desmentidos estarían a la orden del día. Claro, también los insultos y las recordadas del 10 de mayo. Ni unos ni otras.

Ello, junto con las entrevistas realizadas por reporteros de esta casa editorial, me llevan a ratificar y sin ánimo de descalificar a nadie, que los “representantes y voceros” de los padres de los 43 aprovecharon la coyuntura para llevar agua a sus molinos, que no son los del dolor de quienes perdieron a sus hijos.

Confirmar que de una tragedia se obtenga el lucro, no es novedad. Sin embargo, en este caso habría que revisar las consecuencias que trajo para México, país, la campaña de desprestigio emprendida por los representantes y voceros.

En diversas ocasiones los padres viajaron a Europa y a Estados Unidos para presentar su caso y denunciar que había sido el Estado el que desapareció a sus hijos. Viajes que por baratos que se facturaran resultaron costosos. Nunca se rindieron cuentas ni se supo quién financiaba. Los videos parecen haber revelado todo. Es el colofón: se acabó el negocio.

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