imagotipo

El que transa no avanza: un cambio de paradigma / Horizonte Económico / Luis G. Álvarez Tostado Valdivia

  • Luis G Álvarez Tostado Valdivia

Recuerdo perfectamente alguno de los dichos que son muy comunes a nivel popular y que hacen referencia a la corrupción como un hecho y a veces como un derecho, por ejemplo, “No le pido a Dios que me dé nada, solo que me ponga donde hay”, “Un político pobre es un pobre político”, “La corrupción somos todos” y la famosa frase “El que no transa no avanza”.

Por ello, reconozco el ingenio, pero sobre todo el análisis estricto y estudio profundo realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) respecto al “Índice de Competitividad Internacional 2015. La Corrupción en México: Transamos y no avanzamos”; este es el título del análisis realizado por el Imco, el cual fue publicado en noviembre pasado y que ahora retomaremos, resaltando lo que a nuestro juicio es lo más relevante para justificar el nuevo dicho.

El ICI 2015 evalúa y compara las capacidades de las economías más importantes y avanzadas del mundo para atraer y retener talento (recursos humanos e intelectuales) e inversiones (tanto productivas como financieras).

México ocupa la posición 36 de 43 países, solo por arriba de Argentina, Rusia, Colombia, Indonesia, India, Guatemala y Nigeria; se observa que los peores evaluados son básicamente países de América Latina, África y Asia.

Los países con mayor competitividad son en primer lugar Suiza, luego Noruega, Irlanda, Japón, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Australia y el décimo lugar Alemania. Como se puede observar la mayoría son países europeos, de los cuales cuatro son nórdicos, un asiático y uno de Oceanía.

Lógicamente, la distribución continental de los mejores y los peores en competitividad no es una casualidad, sino el trabajo en el caso de los primeros y los errores o problemas como la corrupción en el caso de los de menor competitividad.

Para medir este índice, se cuenta con 10 subíndices dentro de los que destacan el estado de derecho, la estabilidad económica, la sustentabilidad en cuanto a la protección del medio ambiente, el sistema político democrático, gobiernos eficientes e innovación tecnológica.

Donde México es peor evaluado es el estado de derecho, ocupando el lugar 40, básicamente por el gran nivel de impunidad que se tiene en los delitos, es decir, no existen sanciones para los delincuentes, no se castiga a los que delinquen. Donde salimos mejor evaluados, ocupando el lugar 26, es decir, ni a la mitad del ranking, es en estabilidad económica. Algunas sugerencias para mejorar en el estado de derecho son la aprobación y reforzamiento del sistema nacional anticorrupción, profesionalizar a las policías estatales y municipales, asociar la clave única de identidad con datos biométricos.

Para el Imco, las reformas estructurales, sin lugar a dudas, tendrán un efecto positivo sobre la competencia, la productividad, el crecimiento económico y la competitividad, por lo que para maximizar estas implicaciones sugiere fortalecer el estado de derecho y el combate a la corrupción y así lograr un brinco importante en la competitividad. Para abonar académicamente a la discusión, el Imco realiza un estudio dividido en cinco secciones y 24 ensayos. En general, solo comentaré que todos los ensayos están ubicados en el tema de la corrupción y como ésta afecta no únicamente a la competitividad, sino a la productividad, además de que se analiza la impunidad y sus efectos, los incentivos que se tienen para caer en actos de corrupción y cómo los debemos cambiar, inclusive cómo se debe modificar el modelo de negocio del Gobierno, entendido éste como el diseño institucional mediante el cual se ejerce el poder público, al final es cambiar la forma de hacer política y, por lo tanto, la relación entre autoridad y ciudadanía.

El planteamiento general del estudio “Transamos y no avanzamos” es que la corrupción ha hecho mucho daño al país, no únicamente en el aspecto político, sino en lo cotidiano y la seguridad de que si se puede cambiar el modelo corrupto, cambiando los incentivos que se tienen para que se produzca la corrupción, como la impunidad, hay que castigar severamente a los corruptos con cárcel y con un señalamiento de la sociedad; no hay que hacerlos mártires ni héroes ni líderes, hay que decir que son delincuentes; los costos de la corrupción para una persona deben ser mayores que los beneficios.

Cambiar el concepto de el que no transa no avanza es un cambio de paradigma, entendiendo por paradigma el resultado de los usos y costumbres, de creencias establecidas como verdades a medias de malos incentivos; un paradigma como una ley, hasta que es desbancado por otro nuevo con nuevas reglas que se deben cumplir.

Ojalá que todos los mexicanos, cuando observemos que se han cambiado los incentivos para evitar la corrupción, logremos disminuirla en un tiempo récord, pues el que transa no avanza.
gerardo_tostado@yahoo.com.mx

Sígueme en twitter@gerastostado