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El recuento de los daños…

  • María Antonieta Collins

Desde Miami

  • María Antonieta Collins

Mientras las heridas electorales se hacen profundas y muchos no encuentran una forma de reconciliarse con amigos y familia, con quienes estuvieron electoralmente en contra, me encuentro, escucho en la fila de un supermercado varios argumentos que suenan como la estrofa de canción de Gloria Trevi: “El recuento de los daños”.

“Yo me he preguntado –me dice esta mexicana de la zona de Imokalee, al centro de la Florida- ¿Qué es lo que más me duele? ¿Sera quizá que no ganó mi candidata? Y después de ponerme a analizar eso, me doy cuenta que el dolor y el malestar hasta físico que tengo, es por otra razón: es la tristeza y también la desesperanza de algo que fue evidente y que me da hasta vergüenza: los hispanos no éramos tan importantes hablando electoralmente y nos derrotaron los güeros”.

Le pido que me explique más.

“Si, acuérdese de las dos elecciones de Obama: ahí nos dijeron que el voto de los latinos era el que hacía que la balanza se inclinara de un lado o del otro, y que habíamos sido nosotros los que habíamos hecho a Obama ganar, luego de que nos prometiera la amnistía en los primeros cien días de su mandato. ¡Híjole! Entonces nos sentíamos orondos, más anchos que un pavorreal. Yo misma decía: ya quiero que venga la elección presidencial para demostrarle a todos estos políticos descarados y que no se ocupan de nosotros, más que en momento de campaña electoral, que “se tenían que poner las pilas” o que no votábamos por ellos y que se atuvieran a las consecuencias…”.

Le digo que los resultados del ocho de noviembre, mostraron claramente que los números que hicieron ganador a Donald Trump no son del votante hispano…

“No quiero ni acordarme de eso. Ahí es a donde voy. Se me cae la cara de pena, nomas de recordar la vergüenza que me daba los primeros días cuando veía a todos aquellos, a quienes en la oficina les dije: ya verán anglos del maíz… el nueve de noviembre van a saber quiénes somos los hispanos… ¡Ahora no quiero ni verles la cara! Me tuve que tragar mis palabras y no sé si ese sentimiento es el que me tiene más mal en estos días”.

Estoy de acuerdo con ella en la gran decepción que compartimos todos los que pensábamos lo mismo: que el voto latino sería más que respetado. Si. Ningún político que se precie de tal, está para despreciar nuestro sufragio, pero lo de Trump terminó por darnos una patada que nunca esperamos recibir…

En la misma cola escucho otra versión de este “recuento de los daños”

“Y ni qué decir de los encuestadores. ¿Quién les vuelve a creer uno solo de esos números? No les va a creer nadie, ni el candidato a quien favorezcan o el que según, ellos vaya perdiendo. Es algo que da pena”.

Este renglón es también motivo de deshonra para los encuestadores.

¿Si fallaron en Perú, si fallaron en Gran Bretaña, si fallaron en Guatemala, si recién habían fallado en Colombia con el plebiscito del “SI” al que le daban amplísimo margen y terminó ganando el NO, entonces, ¿por qué no habrían de fallar todas las encuestas, las rimbombantes y las modestas, aquí en la elección presidencial de Estados Unidos?

Pienso en la cara de los directores de las encuestadoras, la próxima vez que haga un contrato con una cadena para un sondeo y al final lea: Si la encuesta falla… entonces no habrá pago.

Sería una buena sugerencia para evitar vergüenzas tan publicas… y para que todos se apliquen más “al hacer la tarea” ¡Vaya recuento de daños!..