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El relajo de los debates republicanos / Ma. Antonieta Collins

  • María Antonieta Collins

Desde Los Ángeles

Cualquiera, el menos enterado de política lo había pronosticado hace unos meses: que estas elecciones presidenciales estarían marcadas por lo sangriento de los ataques en los debates con los candidatos a la nominación de su partido haciendo de todo con tal de lograr su objetivo.

Nadie se equivocó en eso, aunque el margen de error en el número de candidatos que rápidamente abandonarían la contienda –quince republicanos- sí ha causado sorpresa, haciendo cuestionar a analistas y gente sin conocimiento alguno: ¿Cuándo comenzarán a irse?

Nadie duda que Ben Carson y Donald Trump seguirán el tiempo que quieran hasta que la misma carrera electoral se los permita. Nadie.

Pero la gran incógnita siguen siendo los mismos que hace meses causaron admiración, entre ellos el exgobernador Jeb Bush y una campaña que hasta ahora deja mucho que desear.

Pregunto a un analista independiente que responde rápidamente: “Si no compone el rumbo, los números tan bajos que tiene son claros, aunque sorprendentes: la gente está cansada de un político que sea más de lo mismo. Más claro, que las figuras de su padre y su hermano como presidentes, lejos de ayudarle –como cualquiera hubiera pensado- por el contrario hoy sean las que le tengan en problemas.”

Le digo que quizá no sea eso y por el contrario, se trate de una estrategia para cansar al resto de los contrincantes.

“Podría ser, pero es muy riesgoso. Eso de cansar al contrario sin hacer nada que levante los números no funciona en la política. Podría funcionar tratándose únicamente de deportistas que corren un maratón y donde el equipo, en realidad tiene al vencedor en un grupo donde todos ayudan a que se cansen los demás. Pero este no es el caso con Jeb Bush quien verdaderamente tiene que replantear cualquier estrategia que tome, porque de otra forma, su nombre no será el que tenga el candidato republicano a la Casa Blanca. Así que sí es que debe apurarse a cambiarla.”

Hablo con otros observadores políticos que señalan un error garrafal de Bush: “Comenzó atacando al senador Marco Rubio y con eso le permitió el derecho de réplica que nunca debió haberle concedido, porque Rubio es muy buen orador y no desaprovechó el momento con la ya célebre oración a quien fuera su mentor: “Jeb, tú me estás atacando solo porque alguien te aconsejó que lo hicieras para que ganaras puntos.”

El resultado fue muy bueno para Rubio quien, de acuerdo con quienes llevan encuestas, durante el debate y mientras Rubio hablaba, comenzaron a lloverle los contribuyentes donando dinero para su campaña política.

Ni qué decir del script político de Donald Trump quien, este sábado, cuando se presente en vivo en el famoso programa satírico “Saturday Night Live” levantará aún más su campaña con cualquier cosa que diga.

Son cientos los espectadores que han estado durmiendo en las aceras del estudio de televisión donde se realiza ese programa, con tal de poder ver a Trump de cerca.

Es algo que no se entiende.

Pregunto a los analistas que encuentro. Por todo esto: ¿Cuál sería el panorama que enfrentaremos los votantes de estas elecciones?

“Por lo pronto y hasta por lo menos mediados del año entrante, serán meses donde los nervios estarán a flor de piel con los ataques de quienes queden vivos hasta que no se realicen las convenciones, republicana y demócrata y se sepa finalmente a quiénes podemos elegir como Presidente.

Solo queda decir como en México. ¡Qué flojera me dan! Ojalá y alguien encuentre la fórmula para no escuchar tanto escándalo… Pero eso es tan irreal como saber ahora quién de todos ellos ganará la Casa Blanca.