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El reto de erradicar el trabajo infantil

  • Claudia Corichi

  • Claudia S. Corichi García

Si algo han demostrado los indicadores de desarrollo en México en los últimos años ha sido el aumento de la desigualdad, la precarización del trabajo, y sin duda el terrible desaprovechamiento del bono demográfico; situación que lamentablementeha sido benéfica para el crimen organizado, quien en sus filas,incorpora cada vez más jóvenes e infantes, quienes ante una inminente pobreza de oportunidades ven con serias dificultades un mejor futuro.

Datos de Naciones Unidas confirman esta realidad: uno de cada cinco niñas y niños mexicanos en edad escolar trabaja. Algunos pueden combinar la escuela con una manera de generar ingresos, sin embargo, 88 por ciento se dedica solo a trabajar.

La cifra es realmente preocupante, se trata de 2.5 millones de niños, niñas y adolescentes de cinco a 17 años que trabajan en todo el país, siendo tan sólo en la Ciudad de México alrededor de 85 mil los que deben salir de sus casas todos los días para ganar un poco de dinero, a pesar de que el Gobierno de la CdMx cuenta con uno de los mejores programas para combatir el trabajo infantil.

Esta situación está estrechamente ligada con la falta de acceso a la educación en los sectores más pobres del país. En México, más de seis millones de niños y adolescentes de entre tres y 17 años de edad no acuden a la escuela y 600 mil más están en riesgo latente de abandonar sus estudios, según el estudio “Niñas y niños fuera de la escuela”, elaborado por UNICEF; es curioso que casi esa misma cantidad (4.7 millones de niños) son los que viven en pobreza extrema en nuestro país.

La falta de recursos en los hogares de México es una causal de esta problemática, lo que es confirmado por la Organización Internacional del Trabajo, quien ha subrayado en diversos estudios que el trabajo infantil afecta la salud y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, y que su principal causa es la pobreza de los hogares en nuestro país.

El año pasado en su visita a México, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena Ibarra, advirtió que, de no aprovechar nuestro bono demográfico en asuntos estratégicos como la educación y la innovación, estaríamos entregándoselo al crimen organizado, y es que cerca de 80 por ciento de las víctimas de la “guerra” al narco en la pasada administración formaba parte de ese grupo etario.

En la actualidad, la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo de la CdMx, en coordinación con sus homologas en las entidades aledañas a la capital, están diseñando nuevos mecanismos y políticas que ayuden a identificar a esos infantes que en muchos casos son población flotantes, pues viviendo en zonas metropolitanas, trabajan o algunos van a la escuela en la Ciudad de México, lo que hace complejo llegar a la población objetivo y beneficiarles con los programa que incluso ya están vigentes, por lo que aún el reto es grande.

México es el tercer país de la OCDE con más población joven que no estudia ni trabaja, por lo que no se trata solo de un asunto de política pública, sino de reconocer la terrible herencia que estas generaciones recibirán si no planteamos cambios estructurales a un país que parece derrumbársenos.

Nuestros niños y niñas dependen de acciones concretas, de que exijamos atención prioritaria a sus necesidades, de que cerremos filas e impulsemos verdaderos cambios para que el México del futuro sea mejor, más justo e igualitario.