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El revólver de la ruleta / Numerados

  • Camilo Kawage

1.- Cualquier incertidumbre que abrigara nuestro optimismo ha terminado de disiparse, y con ella las posibilidades de un entendimiento cordial y de empatía con el Gobierno de Estados Unidos. Si en otro momento la decisión fue esperar que asumiera el cargo para reaccionar en función de las políticas que anunciara, los hechos han dejado claro que el comerciante inmobiliario no tendría recato alguno por las formas ni las fechas, y el peso se nos diluye más rápido que nuestras sanas intenciones. Así como su equipo y él ignoran las partes de la filosofía a que se aludió aquí un par de semanas atrás, tal vez a México le convenga revisar otros conceptos, de reciente cuño pero de antigua validez, que son las fortalezas, oportunidades, desafíos y amenazas de nuestro día.

2.- En lo político, los instrumentos a la mano son reducidos y se debe hacerlos convincentes. Nuestro país es un elemento básico de la seguridad nacional del vecino, y que tanto le preocupa; como ha señalado el Ejecutivo, el tráfico de criminales, de drogas y de las cantidades brutales de dinero que genera, y que circulan casi a voluntad entre los dos países es uno de los que requieren atenderse con responsabilidad y cooperación de las dos partes. El intercambio de información y la acción conjunta de las policías y entidades de inteligencia van pegados en el propósito común de combatir el delito que a ambos países les causa tanto daño.

3.- El fenómeno migratorio que México conoce de sobra en todos sus sentidos, debe hacerse entender al Gobierno entrante de Washington que necesita, como el swing, por lo menos dos para que bailen. Si bien el flujo de mexicanos hacia Estados Unidos se ha revertido en los últimos varios años, y el paso de centroamericanos y otros orígenes ha crecido, la supresión de puestos calificados que acarrea el cierre de inversiones en la industria aquí, puede reavivar la tendencia de salida de nuestras manos y cerebros.

4.- En materia comercial las opciones son pocas y requieren ingenio, experiencia y talento que en nuestro país abundan. Contra algunas aventuradas propuestas, como imponer tarifas a nuestros productos del campo, tomate, aguacate, chile, cárnicos, y venderlos a Europa o Japón podría tener efectos adversos, no se diga invitar de nuevo a China a construir infraestructura. Si con un tweet sobre Toyota se derrite el peso, no queremos ver el que avise la deportación de un millón de mexicanos al día siguiente de un guiño al Dragón. Tiene razón Jaime Serra, un tratado a prisa, o una guerra comercial equivale a un balazo en el pie. Puede sentirse varillado con el espionaje de Putin, pero México no puede jugar a la ruleta rusa.

5.- Explicar que la industria del país vecino se ha instalado en nuestro territorio no se debe a que les gusten las playas o les caigamos muy bien sino, justamente, por las ventajas logísticas, económicas y fiscales que les representa, es uno de los difíciles pasos a seguir, junto con probar por qué trasladar los empleos y otros factores de la producción a Ohio o Michigan es incosteable por las mismas razones, incluido que más que mano de obra barata, la tecnología dicta otra clase de parámetros.

6.- Es de suponerse que la designación del nuevo embajador en Washington fue planeada con cuidado; que otorgado ya el beneplácito, pase de inmediato a la Comisión Permanente, y que el presidente Obama le reciba Credenciales antes del viernes 20. De no ser así, el nuevo comandante tendría otra ocasión de una descortesía, y hacerlo esperar meses para su acreditación; no parecen ser temas que conozca ni le interesen gran cosa. La diplomacia mexicana tiene la envidiable oportunidad de honrar su prestigio y su agudeza en un ámbito hostil y expresamente antagónico que nos cohesiona sin titubeos en la unidad nacional.
camilo@kawage.com