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El riesgo

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Abro los ojos en un día matinal como cualquiera. Todo está en su mismo lugar, todo es igual, con su mismo significado y circunstancia, hasta los más pequeños detalles. Nada ha cambiado en el mundo de las formas, este mundo es el mundo en el que yo he vivido hasta este instante. Cada acontecimiento cobra la máxima trascendencia, y todos y cada uno de ellos son testimonios íntimos, que dejan su huella particular en cada historia.

El riesgo de estar vivo, ver y sentir la soledad de un corazón solitario, el riesgo de vivir las lágrimas de un amigo como propias, el riesgo de intentar ayudar al que está pasando por dificultades…el riesgo de la compasión. Es un riesgo que no todos están dispuestos a asumir, pero es un riesgo que merece la pena ser vivido si se quiere existir en los límites ciertos de lo continuo.

Lo incierto es querer o no querer correr el riesgo, de ir detrás de lo que se busca en el universo. Hay momentos y espacios prohibidos, que ponen una línea y fracción de silencios, de negros absurdos y blancos intocables, que no se pisan por miedo. Pero hay que correr el riesgo de pedir perdón, vivir la ilusión y proclamar los
tiempos que queremos dar.

Lo incierto es robarle segundos al tiempo, que corre sin regreso, escribir lo que siento, más allá del riesgo que implican las palabras cargadas de sueños. El peligro es más perverso, cuando el vacío hace estragos y debe llenar un profundo abismo bajo los recuerdos.

La incertidumbre es más siniestra, cuando la pureza de las voces pretende atenuar verdades adversas. Lo incierto es salvar el espíritu de lo desconocido, pero, una y otra vez, corro el riesgo y avanzo con Pasos de diamantina en cada momento y en
cada verso.