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El ritmo del descubrimiento | Mujeres en busca de sexo | Celia Gómez Ramos

  • Editoriales

No existe titubeo mayor que la vida misma…, esa toma de decisiones y elecciones que van componiendo lo que somos a lo largo de los días, meses…, y finalmente, los años. Las experiencias que llevamos con nosotros y nuestras historias, aquellas que nos alcanzan en algún momento, porque no debemos olvidarlo: Siempre nos alcanzan.

Preguntaba a un amigo, sobre aquello que podría responder yo a un muchacho, que se interesaba por saber cómo conquistar a una chica. Pues les cuento, que cuando la gente es muy joven, a mí me genera preocupación y aún rubor, proporcionar cualquier receta. De hecho, a ninguna edad me gusta recetar. Lo que me gusta es alentar y posibilitar, no estar amarrando o atando gente. Que si fuera verdad lo que me dijo un escritor un día, algo así como que cada uno debe hacerse responsable de los demonios que crea, pues ya bastante con arrojar palabras al papel… En fin.

Este amigo me respondió cómo funcionaba para él y lo que él hacía, pues ahora, a sus 78 años, deja la ciudad de México para continuar enamorado de la vida, con una mujer –de su edad también- que ha hecho todo por llevárselo a vivir a Cancún y pasar juntos sus últimos años,¿de qué mejor manera, sino alentado por el amor?

Para salvarse uno mismo: solo sintiendo. Eso sí lo tengo muy en el tuétano y clarito como ser humano. A partir de la intensidad, la pasión y del amor, se logra todo.

“Respeto y tiempo”, eso para él, me dijo, sigue siendo la tónicapara la conquista femenina. Y nuestro amigo no es un hombre que solo haya vivido un noviazgo, sino muchos, pues dice que si vicio ha tenido en la vida: Han sido las mujeres.

Cuando en días pasados en una reunión comentaba yo que este amigo se iba a Cancún a emprender una nueva vida con su novia, los demás asistentes se quedaban sorprendidos. Pues qué caray, siempre le queremos poner edad al amor, al sexo y a todo lo que alrededor se encuentra. Yo realmente lo decía emocionada.

Y les cuento, él llegó a casa, y traía un arreglo floral para la anfitriona, que era yo. Y como llegó puntual a nuestra reunión, que era el 31 de diciembre (únicamente de 15 a 18 horas, para que todos hicieran después, lo que su costumbre les dictaba ese día), comenzamos a conversar.

Me parece que si no hubiera yo iniciado con mi espíritu indagador, él no me hubiera dicho o yo entendido, que la suerte lo persigue.

Me contó que cuando se percató de su existencia –por así decirlo-, era un adolescente que se sentía feo, más que nadie en el mundo. Entonces, eligió leer y  estudiar mucho. Sin embargo, vendría la posibilidad de trabajar, cuando la televisión nacía en México. Solo tenía 16 años y todo se fue acomodando, siempre estuvo en el sitio indicado…

Le pregunté por el mote que tiene “el tío”. Así lo conozco desde hace 15 años, cuando me lo presentaron en una reunión (Él siempre iba acompañado de una chica). Pero apenas le pregunté porqué ese nombre, y me dijo que era por el tío cosa, porque era muy peludo… Nunca lo hubiera pensado, es más, creí que bromeaba y aún imaginé que ese título era por su forma de ser, paciente y tranquilo, bonachón. Un hombre con quien se puede conversar, y no quiere ser el centro de las cosas.

Pues sí, es un hombre al que tenemos mucho por aprenderle. Caballerosidad, amabilidad; y hasta que le hablas, cobra vida. A él no le corre prisa. Dicen los que lo conocen que es hermético, pero tiene una sota de bastos bajo la manga, sabe escuchar y es observador a detalle.

La novia con quien hace su vida ahora, fue su conocida hace tiempo. Ambos tenían entonces pareja y la aventura los provocó. Ella fue a buscarlo a la televisora y comenzó un romance. Tiempo después se alejaron y ahora -40 años después-, con las redes sociales, se volvieron a encontrar. Ella lo buscó en el Facebook, él aceptó su amistad; pero ella nunca se comunicó. Él pidió a un amigo de Cancún que la buscara –pues sigue con contactos-, y fue el amigo quien la localizó, llamó y le anunció que el tío ya era viudo. Ella lo contactó, y al par de días él ya estaba volando a Cancún. Así el amor, con decisión y sin “sis, pero nos”.

Su historia laboral habré de escribirla después, porque hasta ahora me entero lo que su capacidad de observación y “metichismo” le permitieron. Solo les doy un dato, cuando canal 2 y canal 4 se unieron, a él le dejaron la transmisión del canal 4 solo, pues el ingeniero responsable no fue. Echado para adelante, sin aspavientos y en un país que permitía la esperanza, solo de haber observado, sacó todo adelante. Entonces se forjó fuerte y supo que la suerte lo pondría en el lugar que debía estar.

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