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El rito y el mito del 69 | Mujeres en busca de sexo | Celia Gómez Ramos

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

Nunca había mejor momento para celebrar, que aquél que iban descubriendo juntos, sobre y bajo sus ropas. Y acostumbrados, si es que eso pudiera tornarse un hábito, o tanto mejor, la existencia del deseo para una provocación constante, comenzaron a acariciarse y cuando cayeron en cuenta, él alcanzó el beso en sus labios vaginales. Al contacto, ella se estremeció, sin embargo, en lugar de esperar, de inmediato acercó la boca como pudo al sexo contrario, recorrió con suslabios y lengua, con pequeñas succiones el escroto, y aunque retardó el arribo, también el pene. En cunnilingus y felatio, ambos quisieron exhibir toda sus destrezas, pero las sensaciones ejercidas en el cuerpo, aquellas prodigadas por el otro, o evitaban que se disfrutara hasta el desvanecimiento, o se bloqueaba la sensación placentera, para continuar en la búsquedadel éxtasis del compañero. No es que fuera lucha uno a uno, tampoco de uno por otro: era imposibilidad de plenitud.

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Resulta que en Occidente, la práctica del 69 es poco conocida, hasta mediados del siglo XIX, cuando surgen las primeras teorías sobre la igualdad de géneros…, cuando en Oriente tiene siglos, por ejemplo el Kamasutra la denomina “Kalila” o postura del cuervo.

Mientras se vivía el Mayo del 68 en Francia y comenzaba la revolución sexual y la liberación de la mujer, se habla de: ¡La imaginación al poder! Al año siguiente, el 69 justamente, un dúo famoso por su canción “Je t’aimemoi non plus”, que incluía gemidos cual acordes en la interpretación, liberando o apabullando mentes, dijo: “69, el año erótico”, y como el rumor, se extendió en las conciencias de incluso los no nacidos, por decirle de alguna manera. ¡El sexo al poder! Y por más que esto pareciera ficción, aunque yo considero que sexo y poder es lo que mueve el mundo, el 69 está bien para la literatura y para ideal imaginario o pictórico. Vamos, para dejarlo como cuestión estética, pero no más.

Y qué les cuento, a mí me parece más un mito respecto al placer, y pienso más bien que la afición es practicar distintas posturas, que eso, muy bienvenido. Además, no soy la única que lo piensa.

Rosaura se soltó de lengua, tan solo llegar a nuestra reunión, y dimos pie al tema, pero por otra ruta, por aquello que ahora mencionan, del considerable aumento de cáncer bucal debido a la práctica del sexo oral. Señalan que supera a aquél provocado por el tabaco.Rosaura incluso leyó que para evitarlo había que utilizar preservativo, y bueno, si bien existen los condones con olores y también se puede encontrar en las tiendas de sexo, unos comestibles, que dada la circunstancia no serían preventivos, no nos gustó la idea. Eso desde luego pensando en nosotras. Menos nos imaginamos nosotras, utilizando un preservativo femenino para que el hombre nos deleite.

Carlota nos miraba sin decir palabra; pero Florencia, aseguraba que eso era cuestión individual, y que ella tenía la seguridad de su pareja; que jamás se le ocurriría utilizar ese método para un delicioso sexo oral.

Todas coincidimos en que el sexo oral nos gusta, pero también, en que el 69 no nos hacía en realidad muy felices. Verán…

Los amigos normalmente no se buscan, se encuentran, y por coincidir en características en las que uno no cae en cuenta sino hasta tiempo después. El caso es que todas, acostumbradas a tomar decisiones, muchas ocasiones disfrutamos al llevar la delantera o satisfacer. El problema que se nos presenta siempre, consideró Marcia, sarcástica como es, pero también conocedora humana, es que dar y recibir a un tiempo en lugar de acrecentar el goce, lo aniquila para alguno de los dos, por lo menos para uno…, y eso, si no para los dos, remató.

Entonces añadió Leonarda, sí, que locura, que tai-chí ni qué yin-yang, dejen ya la postura, uno no puede concentrarse de ese modo, ni en sentir, ni en ofrendar. Se parece a estar dando clases y respondiendo el teléfono o los mensajes.

Es obvio,habló Lucrecia, me encantaría tenerte aquí, hablándome de nada, acariciándote a galope hasta llegar a la cima de la lujuria. Y mañana, que tu cuerpo recuerde, cada instante y cada milímetro, cada beso, cada succión, cada gemido, y solo de rememorarlo, me lleves hasta ti… Y antes de que abriéramos la boca, nos dijo: Ya me voy.

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