imagotipo

El salario mínimo y su impacto en el mercado interno

  • Marco Bernal

  • Marco A. Bernal

En los últimos 30 años, México ha tenido un crecimiento económico débil. En este periodo se ha percibido una escaso dinamismo, con fluctuantes altibajos, recesiones y crisis económicas. La última crisis, en 2009, provocada por el sector financiero hipotecario de Estados Unidos tuvo un fuerte impacto en la economía mexicana. La cual se ha recuperado de forma lenta, presentando un crecimiento acumulado del 7.6 por ciento en los últimos tres años, es decir, un promedio anual de 2.5 por ciento.

En este contexto, el salario mínimo se ha convertido en un factor cocausal del estancamiento económico del país. En México, el salario mínimo no es un precio que resulta de la oferta y demanda del mercado laboral, pues se determina por decreto. También, el salario mínimo en México es el más bajo entre los países que conforman la OCDE, y el segundo más bajo, después de Haití, en América. Sumado al bajo nivel, el poder adquisitivo del salario se ha devaluado, lo que genera poco dinamismo del mercado interno. Es por lo anterior que el incremento al salario mínimo es una gran noticia.

El incremento al salario mínimo acordado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) se ha convertido en tema de debate. El debate se ha centrado en la relación que tiene el salario mínimo con el control de la inflación, la productividad del país y la protección al poder adquisitivo de los trabajadores. Por otro lado, el impacto directo que el aumento generará en los 571 mil empleados que perciben un salario mínimo y en el impulsó al mercado interno del país.

La relación del salario mínimo con el mercado interno se basa en el aumento del consumo de bienes y servicios, así como en el aumento de la productividad. El aumento del salario mínimo incrementa el poder adquisitivo de los trabajadores y, con esto, la demanda de los productos necesarios para cubrir sus necesidades. Por otro lado, una mejor remuneración se ve reflejada en el aumento de la productividad de las personas. Ambos aspectos son factores que mejoran la dinámica del mercado y la economía nacional.

Subir el salario mínimo es justo porque mejora la remuneración de los trabajadores, generando mayor solvencia en su economía y fomenta la ampliación del mercado interno. Sin embargo, para seguir mejorando la calidad de vida de los trabajadores, se debe dejar de utilizar el salario mínimo como medida de referencia para un número importante de precios y tarifas, como las multas que imponen los gobiernos o los pagos mensuales de gran cantidad de créditos hipotecarios.

El incremento es un gran paso para mejorar la calidad de vida de la población en general, no solo de las personas que perciben el salario mínimo. Sin embargo, se debe seguir trabajando para mejorar la oferta laboral e integrar mayor número de personas al sector formal. Es un hecho que el nivel salarial de una persona está directamente relacionado con su acervo de capital humano, es decir, con su nivel de escolaridad. Se debe seguir trabajando con políticas públicas integrales que favorezcan el desarrollo de capacidades.