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El sector agroalimentario y el TLC

  • Mireille Roccatti

La renegociación del NAFTA (por sus siglas en inglés o el TLC en español) ha estado presente desde hace casi un año cuando el ahora inquilino de la Casa Blanca lo volvió tema de su precampaña y luego de su campaña por la presidencia de Estados Unidos. El tema terminó convertido en ultimátum y amenaza de abandonar el tratado por -según él–, perjudicar gravemente los intereses norteamericanos y perdiendo la perspectiva de las ganancias obtenidas por sectores, como el automotriz de su país.

El caso y lo que importa es que no pudo, porque no podía hacerlo fast track, o sea de manera rápida y ha tenido que respetar los términos y plazos acordados en el propio instrumento internacional trilateral y además pasando obligatoriamente por su congreso.

Por otra parte, los funcionarios involucrados de los tres países, en tanto profesionales del servicio público que entienden de quÉ se trata y los sectores productivos han mantenido en vía paralela su propio diálogo e intercambio de puntos de vista. Es cierto también que algunas empresas automotrices cedieron a las presiones trumpianas y ha retirado sus inversiones previstas en nuestro país.

Como es cierto también, que en la coyuntura habrá que aprovecharla para modernizar el tratado incorporando nuevos temas, otorgando matices a otros ya previstos, solo que debe ser en una negociación seria, responsable, respetuosa, sin permitir arrogancia ni soberbia alguna. Es necesario construir consensos y equilibrios entre las tres partes.

En nuestro caso pasada la reacción inicial, las aguas se han serenado y quedo claro para todos que el jefe negociador y principal interlocutor será el secretario de Economía. Como también se ha perfilado la importancia vital que tiene y tendrá en las negociaciones el sector agroalimentario. Por lo pronto, los productores estadounidenses han presionado fuertemente a sus congresistas y al propio Trump.

En esa lógica se inscribe la reciente visita del secretario de Sagarpa, José Calzada Rovirosa, por invitación del nuevo secretario de Agricultura estadounidense Sonny Perdue. Por lo pronto, se trata de sostener el ritmo, mantener la inercia de los flujos comerciales del sector, que alcanzó un superávit de casi 30 mmdd el último año, dado que las negociaciones pudieran prolongarse y por otra parte, fijar temas y sus alcances para su revisión en las
negociaciones.

En la reunión celebrada en Georgia en casa del nuevo titular del USDA, asistió también el secretario de agricultura de Canadá y los tres coincidieron en reiterar el compromiso trilateral de los tres países de mantener los mercados abiertos y trasparentes, coincidieron en que el TLC ha sido benéfico para los productores agrícolas y pecuarios, así como, para los consumidores, además de que es generador de empleos y propicia disponibilidad de alimentos inocuos y económicos durante todos los meses del año.

Por todas estas señales, es posible esperar que el sector agroalimentario de los tres países genere un acuerdo equitativo y una exitosa y rápida negociación del capítulo correspondiente del Tratado de Libre comercio de América del Norte.

**“No hay premio sin esfuerzo”