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El Supermartes en Estados Unidos / Rene Arce Islas

  • René Arce

Después del llamado “Súper martes” de elecciones para determinar candidatos en los Estados Unidos, parece que cada partido político ya puede ir abanderando a su respectivo candidato. Las diferencias en el número de votos, con base en el sistema de elección norteamericano, hacen prácticamente imposible un cambio determinante.

En el Partido Republicano se manifestaron perfiles de un ferviente conservadurismo, donde la figura del multimillonario Donald Trump se ha logrado imponer. El mayor tema con quien será el candidato republicano en este año no se limita simplemente a un discurso cargado de una xenofobia muy alta, con declaraciones que parecerían fuera de contexto para una sociedad que se plantea como punta de lanza en el s. XXI. Sino que el problema radica, principalmente, en dos aspectos:

Primeramente, el hecho que el discurso xenófobo haya tenido eco en la sociedad norteamericana. Cuando Trump manifestó su interés de participar en la contienda presidencial, la amplia mayoría lo veía como un capricho de un multimillonario por cumplir su deseo de participar en la vida política de su país; aun sin poseer una carrera política ni haber participado antes de forma directa. El cambio de un “no pasa nada” a la situación actual donde ya se ve con preocupación la candidatura de Trump, fue por su crecimiento en el electorado estadounidense. Así como los sectores radicales que lo empezaron a apoyar, como el Ku Klux Klan.

Por otra parte, su poca formación política junto con su discurso de exclusión, genera inestabilidad política internacional pensando en su posible triunfo. Incluso el presidente Enrique Peña Nieto ya manifestó su preocupación por una posible fractura en los avances diplomáticos que tienen nuestras dos naciones. Es algo que aun no es medible pero ya genera inquietud en los demás países.

Después del análisis del Partido Republicano, toca hacer lo propio con el Partido Demócrata. Ahí parecía todo más sencillo para la elección de su candidato, existe una mujer con gran presencia y tablas que hacía pensar que la parte de las precandidaturas sería meramente protocolaria, la sorpresa la dio el Senador por el estado de Vermont, Bernie Sanders, quien con un discurso mucho más progresista que el de Hillary Clinton, logró una enorme aceptación de otra parte del electorado norteamericano, en particular del sector juvenil.

Los jóvenes vieron en el candidato de mayor edad a aquél que entendía sus preocupaciones y tenía una visión del país más cercana, lo que hizo que se cerrara más allá de lo planeado la candidatura en el Partido Demócrata. Aunque a Bernie Sanders no le alcanzará para ser el candidato presidencial, la importancia de la campaña de Sanders radicará en la postura con la que Hillary Clinton abordará la agenda de Sanders, para lo cual, considero que tiene dos opciones.

Por un lado, generar un discurso situado más en el centro del espectro político, pudiendo aspirar a aquellos votantes que aún siendo conservadores no compartan el radicalismo que representa Trump. Intentando generar una posición donde personas de izquierda y derecha moderada se puedan identificar.

La otra opción es correrse un poco hacia la izquierda, generando una mayor diferenciación con Trump y también mostrando empatía con las causas progresistas y con los jóvenes, mayores impulsores de la campaña de Sanders.

En la decisión discursiva que tome Hillary, podremos ver un esbozo de lo que tendríamos que esperar de su gobierno. Porque sin duda, lo más relevante es que no gane Trump, debemos cerrarle el paso al fanatismo, históricamente sabemos lo que ocasiona. No se debe permitir.
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