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“El tiempo se agotó”

  • Betty Zanolli

Betty Zanolli Fabila

La crisis estructural que agobia a México es la peor de su historia, producto del dislocamiento de su orden político y social que ha pulverizado principios y valores elementales, en gran medida por la aguda e irrefrenable debacle económica e ideológica que enfrentamos. Bastaría comparar nuestro tiempo con el de la guerra de Independencia o con el que se padeció previo y durante la Revolución, para confirmar que la crisis actual es mucho más profunda y preocupante. Sí, porque en el pasado, los hechos que agitaban al país estaban focalizados y eran palpables, evidentes, y la sociedad en pleno se mortificaba y escandalizaba. En la actualidad, en cambio, afrontamos indolentemente problemáticas cada vez más obscuras e insondables, que afectan de modo generalizado al territorio y a la población -salvándose solo algunos segmentos de los sectores privilegiados, los que detentan el poder hegemónico, a los que ninguna crisis habrá de impactar-. Son tiempos inéditos, en los que el marasmo social se acrecienta con el temor y el escepticismo y ante la ineptitud y falta de autoridad moral de quienes tienen la responsabilidad de conducir el destino de la nación, predominando más el sentido primitivo de sobrevivencia que la solidaridad hacia el otro; tiempos aciagos en los que el Estado de Derecho ha sido suplantado por el más descarnado Estado de Corrupción que jamás hubiéramos soñado pudiera existir, sumiendo a la nación en una obscuridad cada vez más densa por la creciente inseguridad, violencia, opacidad, encono, ambición, doble discurso, mentira… que la engulle, envenena y consume. ¿Qué hacer? El camino aparentemente más corto es el de la violencia, lo mismo insurrección que represión, pero cuando se opta por él es porque la incapacidad dominó. Y vuelvo al tema educativo. Qué lamentable que justo en esta arena el diálogo esté por fracasar y que el titular de la política interior del país advierta: “El tiempo se agotó”, pero sobre todo ¡qué riesgoso! El propio Lenin hace un siglo advertía cómo un movimiento de clase, pronto puede ganar adeptos de otras clases dominadas que hacen suya sus demandas para catapultar las propias y eso es lo que está comenzando a ocurrir con el problema magisterial. Un conflicto que requiere más que nunca de la voluntad auténtica por conciliar posiciones. No olvidemos que ningún diálogo puede prosperar cuando alguna o ambas partes no están dispuestas a ceder demandas y, en cambio, establecen ultimátums. Ello, lejos de contribuir a la solución concertada, solo abre la compuerta a una mayor radicalización y desnaturalización del conflicto inicial, facultando a otros grupos, ajenos, a aprovecharse de los espacios en los que la falta de control y el caos predominan. ¿A esto se le apuesta?

Muy negro es nuestro panorama. Por eso conforta cuando rutilantes luces alumbran nuestra realidad educativa y cultural, como son la conmemoración por los 150 años de haber iniciado clases el hoy denominado Conservatorio Nacional de Música (CNM) y el 70 aniversario de la fundación de la Escuela Nacional de Arte Teatral, ambos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a quienes rindo mi más profundo homenaje y me permito poner a disposición del respetable mi trabajo doctoral que honrosamente dediqué al CNM (www.bettyzanollifabila.wordpress.com). Instituciones que son referente señero que nos obliga a mantener viva la esperanza de que el mañana puede ser mejor, siempre que nos reflejemos en los grandes ejemplos que el pasado nos ofrece y compromiso ineludible para defender el legado cultural que nos ha sido encomendado, pues atentar contra la educación de un pueblo es herirlo de muerte y constituye, prácticamente, un crimen de lesa humanidad.
bettyzanolli@gmail.com         @BettyZanolli