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El tórrido debate en torno al TPP o Acuerdo de Asociación Transpacífico (II) / Alejo Martínez Vendrell

  • Alejo Martínez

La despiadada competencia internacional tiene dos vertientes: por un lado impulsa a la superación, a elevar la productividad y competitividad empresarial, pero por el otro está ocasionando que el desplazamiento de la mano de obra que experimentan las avasalladas empresas menos competitivas o aquellas que deciden invertir más en capital y gastar menos en mano de obra, a fin de ganar competitividad, esté siendo en la actualidad mucho más cuantioso que la creación de nuevos empleos, donde esos desplazados puedan encontrar trabajo.

Los efectos que ello trae consigo en contra del nivel de empleo y del poder adquisitivo de gran parte de la población mundial, están generando demasiada marginación laboral y ya se está volviendo indispensable realizar cambios drásticos en la prevaleciente estrategia de repartición de los trabajos y del ingreso, a menos que no se quisiera evitar estallidos sociales por acentuada inconformidad.

Los positivos avances en productividad y tecnificación siempre han traído también consigo efectos negativos que resulta imprescindible paliar y amortiguar al máximo. La relampagueante velocidad de los cambios tecnológicos actuales que desplazan mano de obra están agudizando, de manera directamente proporcional a esa velocidad, los requerimientos de cambios en la actual estrategia de distribución de empleos e ingresos.

Otro de los aspectos más cuestionados del TPP o TansPacific Partnership es el relativo a las patentes. El régimen bautizado como Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC o TRIPS) es de aplicación casi universal, ya que la incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC o WTO) exige como requisito la suscripción del ADPIC y por medio de este instrumento se garantiza a las patentes un mínimo de 20 años para su explotación monopólica. Así que México, en sus tratados comerciales se encuentra bajo este régimen, el cual constituye ya un marco excesivo de protección a las patentes, propiedad esencialmente de gigantes empresas transnacionales de los países avanzados.

Stiglitz y Adam S. Hersh cuestionan el argumento de que las patentes promuevan la investigación, al sostener que por lo menos es débil y apuntan como evidencias en contrario el estudio de Boldrin y Levine “The case against patents”, así como la resolución de la Suprema Corte de Justicia de EUA que invalidó la patente de la empresa Myriad sobre el gen BRCA, lo cual condujo a un estallido de innovaciones que desembocaron en mejores pruebas a menores costos. Por lo expuesto, sostienen que el régimen de patentes en el TPP restringiría la libre competencia y elevaría los precios. En el mismo sentido se puede consultar el revelador estudio de Gagnon y Lexchin citado en http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3069538.htm que demuestra cómo se elevan excesivamente precios con pretexto de exagerados e irreales costos de investigación.

Sin embargo, uno de los principales intereses de la entusiasta promoción del TPP por parte del Gobierno de EUA radica precisamente en ampliar los plazos de explotación monopólica para las patentes de medicamentos biotecnológicos, impulsando así un ADPIC plus. Dado que en el resumen ejecutivo que la SECON publicó al respecto no se toca nada de este crucial tema, recurramos a lo señalado por el Comisionado Federal para la Protección contra los Riesgos Sanitarios (Cofepris), Mikel Arriola: Para los países innovadores de medicamentos biotecnológicos (con más alto consumo y mayor capacidad para sufragar sus costos), a la explotación monopólica por 20 años, se le añadirán otros ocho años de exclusividad, mientras que “los demás países” quedarán obligados a otorgarles una prórroga mínima de otros cinco años, “acompañada de protecciones adicionales a la innovación”. Lo ideal sería que se lograra un mejor equilibrio que impulsara con mayor eficiencia la innovación al tiempo que redujera los estratosféricos precios de los patentados.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

El TPP aumenta la exagerada protección que ya brinda el vigente régimen de patentes.