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El tórrido debaten torno al TPP o Acuerdo de Asociación Transpacífico (III) / Alejo Martínez Vendrell

  • Alejo Martínez

Al leer o escuchar la convicción y el entusiasmo con el que nuestros altos funcionarios esgrimen ahora sus argumentos en defensa del TPP o Acuerdo Estratégico Transpacífico de Cooperación Económica, no queda más que sentirse electrocutado si se piensa que fueron los mismos que desplegaron durante el proceso de negociación frente a los aguerridos representantes de las grandes potencias explotadoras de la inmensa mayoría de los derechos de propiedad intelectual. Ciertamente no debió haber sido así, pero de cualquier forma esa argumentación está a enorme distancia de lo que debiera haber sido la postura de los países que consumimos y pagamos las patentes y derechos de autor, pero que casi no los generamos ni los explotamos, ni percibimos remuneraciones de ellos.

Al contrastar discursos y argumentaciones, nos topamos con que estudiosos y conocedores estadunidenses como Joseph E. Stiglitz y Adam S. Hersh están mucho más cercanos a los intereses de México y esgrimen una argumentación mucho mayor avanzada que quienes nos representaron en tales negociaciones. Además del impactante artículo de ambos autores que citamos aquí el lunes pasado, publicaron otro enfocado, específicamente, desde la perspectiva de los intereses de México que resulta aún más impactante y trascendente para nosotros (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/10/03/el-gobierno-debe-exigir-un-acuerdo-transpacifico-que-beneficie-a-mexicanos-6486.html).

Ahí se expone, entre otros elementos, cómo los beneficiarios de las nuevas reglas del TPP, por lo que concierne a las industrias automotriz y de autopartes, serán Japón y China, la cual ni siquiera es suscriptora del TPP, y lo serán en perjuicio de tales industrias pertenecientes a México, Canadá y EU. Explican también el grave riesgo de que fabricantes de medicamentos genéricos, como Mylan, se vean obligados a retirarse de los mercados de países subdesarrollados por los efectos negativos de la artificiosa prolongación de los periodos concedidos a la explotación monopólica de las patentes de medicamentos.

Stiglitz y Hersh exponen otros elementos relevantes del TPP, pero un problema fundamental de México, al que debiéramos prestarle no solo máxima atención sino esencialmente máximo esfuerzo de solución, es el de la ostensible falta de competitividad internacional de nuestro aparato productivo. Si consideramos que el parámetro que conviene adoptar para medir tal competitividad es el equilibrio, déficit o superávit de la balanza de cuenta corriente, y si asumimos el plausible criterio del talentoso economista José Luis Calva Téllez, en el sentido de que un déficit en esta balanza refleja tanto falta de competitividad como moneda sobrevaluada, tomaremos consciencia de lo que conlleva nuestro tradicional déficit de cuenta corriente.

Si a ello le añadimos que durante mucho tiempo hemos podido enmascarar nuestra falta de competitividad por tres factores, comprenderíamos mejor la estratégica importancia de avocarnos ya a resolver ese grave problema. Han contribuido a disfrazar esa crucial deficiencia el que cerca del 80 por ciento de nuestros intercambios internacionales los realicemos con EU, quien tiene una moneda altamente sobrevaluada, lo cual se revela en su gigantesco déficit de cuenta corriente, el cual puede darse el lujo de cubrirlo recurriendo al cómodo y singular privilegio de poder imprimir dólares en cantidades exorbitantes.

También han colaborado a encubrir nuestra falta de competitividad los altos precios mundiales del petróleo y la producción misma del petróleo, que ha sido un dilapidado regalo de la naturaleza, más que una expresión de nuestra capacidad productiva. Finalmente, el hecho de que en lugar de bienes y servicios exportemos mano de obra que genera riqueza en el extranjero, al enviarnos cuantiosas remesas, disfraza también nuestro grave déficit de competitividad. Independientemente de la suscripción de tratados, es en superar esa trascendental carencia en donde debiéramos concentrar lo mejor de nuestros esfuerzos.

amartinezv@gmail.com

@AlejoMVendrell

La carencia de impulsos para mejorar la baja competitividad del aparato productivo, problema fundamental de México.