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El TPP: una nueva generación de acuerdos / Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villarello

¿Qué es esa cosa llamada TPP? Preguntaban con ingenuidad y desinformación jóvenes a través de una red social, que pareciera contradictorio si no fuera, porque lo hacían a través de un medio por el cual, se supone, hoy nos enteramos de todo y podemos encontrar casi todo.

Sobre todo, porque han surgido voces especializadas en pro y en parte en contrao escepticismo (incluyendo hasta un Premio Nobel) de los beneficios que traería a México su ratificación por parte del Senado de la República, si este Acuerdo Comercial del Pacífico (Trans-Pacific Parternship Agreement) es aprobado.

Vale la pena recordar que no es un invento del Gobierno federal actual, sino que es de ese tipo de acuerdos que rebasan un sexenio por su complejidad misma. Se concibió casi al inicio del siglo y concretó su primera fase en enero de 2006; comenzó a ampliarse dos años después y a mediados de 2012 México -si bien ya estaba en conversaciones previas- a invitación del Presidente de Estado Unidos, se toma la decisión de incorporarse a las negociaciones comerciales, que concluyen este pasado 8 de octubre. Los integrantes son: EUA, Canadá, Japón, Perú y Chile; Malasia, Singapur, Vietnam, Australia, Nueva Zelanda y Brunei.

Todo ello viene a cuento, porque tras el anuncio del Gobierno de Peña Nieto, surge una oposición al TPP con el argumento de que no fueron consultados todos los actores sectoriales en este proceso y que no se han analizado suficientemente todas las aristas, que como todo acuerdo de esta naturaleza contempla: económicas, comerciales, de inversión que, en efecto, si lo apreciamos en su conjunto, se podrán poner sobre la mesa muchas dudas de qué hacer en determinadas materias y cuál sería su impacto en las áreas productivas. Que solo se hace por seguirle el juego a EU contra China. Simplista argumento.

¿Cuál hubiese sido la reacción si México no aprovechara esta oportunidad, aunque sea de los beneficiarios más débiles de entre varios? Creo que los antagonistas también hubiesen desplegado una campaña por no haberlo hecho.

Las críticas son bienvenidas y algunos otros colegas opinadores decían, con toda razón, que si nos seguimos oponiendo a todo, sólo por el hecho de que es una propuesta de este Gobierno, aunque viene desde hace varios años, no habría proyectos que llevar a cabo; caeríamos en especie de inanición de acción.

Hoy resulta que en casi nada estamos de acuerdo, sin tomar en cuenta que vivimos otro momento de la economía global, con nuevos protagonistas y en una permanente transformación, en el que hay que actuar. No se puede avanzar con recetas que no se toman en cuenta estos elementos. El mundo es de riesgos y hay que afrontarlos en activo y no de manera pasiva.

Si ello sirve para replantear las estrategias a seguir, entre ellos, la demanda general de la revisión del TLC (Tratado Trilateral de América del Norte) adelante. Por lo pronto, creo el Congreso y en particular el Senado, deberán sacar adelante este TPP.