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El Trife convertido en sastrería / Pedro de León Mojarro

  • Pedro de León Mojarro

En esta ocasión me van a perdonar mis queridos lectores, pero no aguante las ganas de hacer pública la ignominiosa resolución de la Sala Superior del Trife en la que cuatro magistrados le quitaron a Zacatecas y a los zacatecanos la posibilidad de votar en la Coalición Unidos por Zacatecas por quien esto escribe.

Como lo dijo hace tiempo el inolvidable Miguel Ángel Granados Chapa: la resolución es “jurídicamente inatacable pero éticamente inacatable”.

El derecho electoral privilegia la autonomía y el respeto a la autorregulación de los partidos políticos. Dice José Wondelberg: “si algún objetivo tienen los institutos electorales en nuestro país, es la construcción de confianza, ese es su horizonte, esa es su misión, eso es lo que les da sentido”.

En mi caso, este principio general fue vulnerado flagrantemente, dando contra a una resolución de la Comisión Nacional Jurisdiccional (CNJ), a la mayoría evidente de más de dos terceras partes del Consejo Estatal y la mayoría del Comité Ejecutivo Nacional del PRD manifestada en dos ocasiones en aprobar mi designación como candidato a gobernador, el Trife en una arbitraria y evidente DECISIÓN DE ESTADO o para decirlo más claramente acatando un mandato externo, emitió una resolución que valido un Consejo Electivo totalmente inexistente.

Varios abogados lo han afirmado, esta resolución pasará a la historia como “una de las más fraudulentas”, de las emitidas por el Máximo Tribunal de Electoral, dejando de lado arbitrariamente el respeto a la voluntad de los zacatecanos y a la dirigencia Nacional del PRD.

Lo único que les importó, fue validar un acuerdo instruido sabrá Dios desde que oficina y a que costo, político, económico y jurídico.

Fueron seis agravios legalmente sustentados los que fundaron la resolución de la Comisión Nacional Jurisdiccional del PRD para anular los actos de un Consejo Estatal claramente ilegal, entro otras las siguientes:

Primera violación: El supuesto consejo, se “instaló” pasada la media noche, un día después sin cuórum legal.

Segunda violación: Se “instaló” solo con dos de cinco miembros de la mesa directiva del consejo.

Tercera violación: Habilitaron como integrante de la mesa directiva a una persona que ni consejero es.

Cuarta violación: La conducción del “proceso electivo” no estuvo a cargo de los miembros de la Comisión Electoral.

Estas y otras violaciones, están fehacientemente registradas, demostradas y sustentadas con todo el rigor jurídico en el resolutivo ACUCECEN/02/155/2016 de la CNJ resolución que curiosa y dudosamente se pasaron por alto los magistrados.

Basaron su resolución en una supuesta acta del multicitado consejo, que nunca llegó a la CNJ y que evidentemente esta nunca la mandó como parte del informe a la Sala Superior. ¿Por dónde llegó? ¿Quién la envió? No lo sabemos.

La otra base para el infame resolutivo fue una “fe de erratas” que terminó siendo una FE DE RATAS elaborada 3 días después en la Ciudad de México, hecho también de sobra demostrado y evidenciando a los 4 magistrados.

Triste y lamentablemente el órgano garante de la legalidad, de la imparcialidad quedó evidenciado como un vil instrumento de aviesos intereses, ya que a la luz de la razón, la ética, el derecho y la verdadera impartición de justicia debió haber ratificado el resolutivo de la COMISIÓN NACIONAL JURISDICCIONAL y en el peor de los casos haber pedido que se repitiera el procedimiento de Consejo Electivo en el Estado de Zacatecas. Por eso digo, el trife (así con minúsculas) se ha convertido en una sastrería que al margen de la legalidad hace trajes a la medida. En esta ocasión en contra de varios miles de zacatecanas y zacatecanos.

*Miembro de Unidos Podemos A. C.

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