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El tropiezo de la VW

  • Alejandro Díaz

Volkswagen (VW), segundo consorcio automotriz del mundo y primero de Europa, fabrica vehículos automotores con mucho éxito desde 1937. A partir del conocido ‘Escarabajo’, el automóvil más vendido del mundo (16 millones a lo largo de cuarenta años), pasando por otras muchas versiones hasta llegar al ‘Golf’, del que hay también millones en circulación, cientos de modelos de los que prácticamente todos conocemos al menos uno.

De dedicarse inicialmente a vehículos de bajo precio, accesible a familias de trabajadores, hace treinta años la VW comenzó a diversificarse y a fabricar modelos de mayor precio, destinados a cubrir la demanda de vehículos sofisticados. Actualmente, se estima que uno de cada cuatro vehículos que circulan en Europa son de la marca Volkswagen o sus marcas asociadas (Porsche, SEAT, Skoda, Audi, Bentley, etc.), de los que buena parte de ellos se fabrican en México para surtir a todo el mundo.

En estos momentos, este enorme consorcio automotriz pasa por un momento difícil pues se descubrió que muchos de sus motores diésel no cumplen con los requerimientos ofrecidos y que deliberadamente se buscó ocultarlo, dañando el medio ambiente. Enfrenta multas millonarias en Estados Unidos, así como demandas de particulares que se sienten engañados. Multas y demandas hicieron se desplomara el valor de su acción en bolsa y que el poderoso presidente del consorcio, Dr. Martin Winterkorn, renunciara al puesto mejor pagado de la industria.

No está claro si Winterkorn sabía del problema y aceptó que se ocultara, pero en todo caso su responsabilidad fue por omisión, al no supervisar a su equipo de trabajo. Tan grande fue el clamor de industriales por su falla, y por el daño a la marca “Alemania”, que no tuvo opción. Sus compañeros de industria no pueden aceptar dudas en la calidad de sus productos, pues pone en riesgo la confianza de compradores en todo el mundo en los productos alemanes.

La renuncia del Dr. Winterkorn era obligada para restablecer la confianza tanto en la marca como en los productos alemanes. Es el primer paso para que gobiernos y particulares vuelvan a creer en las bondades de su publicidad. Aunque la capacidad productiva de la empresa no ha sido afectada, la confianza no será restituida fácilmente, y se traducirá en una caída de ventas. Por lo pronto, ya se habla que VW México disminuirá su producción inicialmente un 14 por ciento.

Si bien en México no existe costumbre que directivos y funcionarios se vean obligados a renunciar por fallas graves, conviene que sigamos el ejemplo alemán. Exijamos la renuncia a quienes realicen actos contra la ética, falten a la verdad o acepten favores a cambio de decisiones. El pueblo de México requiere que fallas graves en la administración pública lleven a la renuncia, a la separación del cargo y al juicio penal de quien actúe indebidamente. Exijamos la no permanencia de funcionarios que le fallen a México.
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