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El último mensaje de Obama a la nación / En Cantera y Plata / Claudia S. Corichi

  • Claudia Corichi

Hace ya casi siete años, y como cada tercer lunes de enero, en el marco de la celebración del natalicio de Martin Luther King Jr., uno de los más grandes luchadores por los derechos civiles de nuestros tiempos, Obama daba su primer mensaje a la nación, solo después de convertirse en el primer presidente afroamericano de Estados Unidos, mediante un contundente triunfo que fue calificado como un fenómeno en las urnas. Hoy, el líder demócrata se enfrenta por última vez de cara al pueblo estadunidense en medio de un nuevo escenario internacional y nacional que perfila una de las contiendas electorales más reñidas y complejas para la Presidencia de los Estados Unidos en 2016.

El mundo ha girado, y bajo el mandato de Obama en la Casablanca la nación de las barras y las estrellas ha pasado de una grave crisis financiera a un nuevo boom económico que los ha llevado no solo a situarse como primer potencia, incluso por encima de la misma China, sino a aumentar sus tasas de interés mientras que el “súper dólar” deja perplejo el movimiento de las principales economías en desarrollo y desquebraja las esperanzas de los llamados BRICS.

En el terreno interno, el triunfo de los republicanos para un segundo mandato fue sin duda uno de los mayores retos para el demócrata, toda vez que ni la reforma migratoria y mucho menos la restricción de venta de armas han podido pasar dentro del Poder Legislativo estadunidense, lo que le ha obligado no solo a tomar controvertidas y riesgosas decisiones en el terreno político, sino que le ha generado ya, en repetidas ocasiones, abiertos cuestionamientos de quienes -aun después de siete años- ven con recelo a uno de los presidentes más carismáticos de la historia mundial. Sin embargo, no todo ha sido complejo, la aprobación legal de los matrimonios homosexuales y una política abierta de integración y pluralismo han generado buenas semillas que sin duda cosechará la o el próximo candidato demócrata a la Presidencia.

En lo internacional, sin duda una de las acciones más relevantes ha sido el restablecimiento de relaciones con Cuba –aunque el cierre de la prisión de Guantánamo sea aún uno de los temas más espinosos-, el fin de la presencia militar en Afganistán y el acuerdo nuclear con Irán que frena no solo el acceso de los iraníes a la bomba atómica, sino que abre la puerta a la reconfiguración de oriente próximo. Sin embargo, el muy real fantasma del “terrorismo” continúa siendo un tema en la agenda de política exterior, sobre todo ahora que Francia, aliado natural de Washington, ha sido el principal objetivo del radicalismo suní, y que la administración de Obama ha sido ampliamente criticada por la derecha sobre una supuesta “ mano tibia” contra los terroristas.

Sin duda, el mensaje del día de hoy no solo tendrá una narrativa más con tintes electorales que informativos, Obama ha puesto en acción en este último tramo, medidas para limitar el uso de armas en los Estados Unidos, toda vez que no solo el tráfico de estas a nuestro país es un problema real en términos bilaterales, sino que las diversas matanzas y balaceras dónde han perdido la vida jóvenes y niños han puesto en rojo las alertas de Washington, sobre todo casos como la de la maratón de Boston en abril de 2013 o los atentados en California en fechas más recientes.

El fin de la era Obama se aproxima; sin embargo, este último gran encuentro con el Congreso estadunidense se da nuevamente en medio de un ambiente altamente hostil en el Legislativo, toda vez que la mayoría republicana hará presente su voz con la finalidad de ganar algunos votos. Por su parte, el líder de la Casa Blanca ha lanzado ya un video en el que promete será un mensaje para la nación fuera de lo tradicional, y en el que el optimismo ante el crecimiento del año pasado de los Estados Unidos es la mejor carta para hacer camino hacia una tercera presidencia demócrata en el siglo XXI.

Estados Unidos se dirige hacia una nueva era en la que, contrario al escenario que enfrentó Obama en 2009, él o la próxima presidenta en Washington contará con una potencia revitalizada y, en caso de ser republicano, con una mayoría en el Congreso. Sin embargo, el legado de Obama es marcar un antes y un después en la política estadunidense e internacional. México deberá tener en su prospectiva ambos escenarios y estar preparado para cualquiera de ellos, sobre todo ahora que el editorial de New York Times deja ver ese “soft power” que relega a nuestro país de las prioridades de nuestro vecino del norte, nada menos que la mayor potencia del mundo.